Sr Motta se presentó en Sevilla


Desde España, por Joaquín DHoldán

El viernes 16 de noviembre se celebra en España el día de las librerías. Es parte de un plan de fomento de la lectura que todos los agentes culturales están trabajando desde hace muchos años. Así mismo, los espacios de venta de libros han evolucionado. Las grandes superficies se transforman en un expositor gigante de “best sellers” empujando a un tipo de lector determinado, de consumo superficial y veloz, para los cuales se contrapone este modelo, las librerías como centro generadores de cultura y catalizadores de pensamiento crítico. En ese marco revolucionario se están instalando nuevas librarías, pequeñas, acogedoras y que suelen tener tres pilares: libreros que saben de literatura, sitios más especializados y actividades alternativas (teatro y música).

En ese marco se presentó “Sr Motta” en formato acústico. El proyecto de Francisco Stareczek   (“Los Roques”, “Milongas extremas”) se centra en letras con alto contenido poético y reflexivo. Con su EP “Creer” en 2009  y su disco “Desprenderse” en 2016 logra un grupo de canciones ejecutadas con maestría al momento de generar atmósferas que encuentran entre los libros su espacio natural.

Canciones que son declaraciones (“Que viva el error”) o momentos mágicos como cuando el público recita poesías entre melodías y estribillos, un momento de comunión que festeja la importancia de la cultura y de la función de nexo que tienen los inmigrantes.

Los inmigrantes forman la nación más grande del planeta y los puentes que se generan entre las más diversas culturas son de un valor enorme, a veces mayor que la visión de quienes creen que un extranjero es un extraño.

Es especialmente significativo que la poesía haya ganado ese lugar casi al mismo tiempo que se anunciara el Premio Cervantes de Ida Vitale. Una mujer, de edad avanzada, una poeta de un “¿pequeño?” país. Quizás necesitemos más tiempo para entender la importancia de nuestra poesía, y esperemos no llegar tarde para darle ese lugar a otros nombres como Circe Maia, sin ir más lejos.


 

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