Teatro ciego. Entrevista a Jesús Fernández

Tiempo atrás nos trasladamos  a Buenos Aires a conversar con Jesús Fernández, murguista y músico uruguayo que reside en Argentina desde hace ya una década. Nos contó sobre su trabajo como productor de bandas reconocidas pero sobre todo nos habló sobre su vinculación con el teatro ciego de Buenos Aires.


Por Julia Franchino/ Fernando Vidal  (*)

Para quien no te conoce, ¿qué hacés acá en Argentina y cual es tu viculación con el Teatro Ciego?

Soy músico,  arreglador coral y hace muchos años que trabajo en el género murga uruguaya. Desde chico, pero profesionalmente desde hace veinte años. Hace diez que estoy en Buenos Aires laburando también en relación a la música uruguaya. Hace unos  años fui a un festival cultural en Italia y conocí al director de ese festival, que trabajó acá en el teatro ciego, en una obra. Yo no sabía muy bien de qué se trataba el teatro ciego pero de todas formas me plantea la posibilidad de armar un ciclo de música a oscuras, algo que no se había hecho nunca. Fuimos probando con grupos que dirigía yo, funcionó bárbaro y desde ahí empece a trabajar en varias cosas en el teatro, en un ciclo de música en donde vienen artistas de varios géneros a tocar a oscuras. El artista y el público están a oscuras y pasan muchas cosas. Ha venido (Lito) Vitale, León (Gieco), han venido murgas uruguayas a tocar acá, hasta obras de teatro musicales, etc. Incluso hicimos una obra con la banda “Las Pastillas del Abuelo” sobre la vida de (el boxeador) Ringo Bonavena, que si bien la hicimos en La Trastienda por un tema de capacidad logística, pero en lo que tiene que ver con el teatro ciego se mantuvo igual, o sea eliminar lo visual y experimentar los otros sentidos. Otra de las cosas que hago en el teatro es dirigir el coro, doy un taller de canto grupal a oscuras en la cual participan videntes y no videntes, ese coro ya lleva unos años también. Los proyectos que se arman son todos colectivos, la idea es sumarlos a las obras que se hacen acá y por suerte el teatro ha crecido mucho en este tiempo y contamos con varias obras.

¿Qué es lo que cambia de trabajar en ese ámbito, a oscuras?

Mas allá de que es distinto, viene mucha gente vidente a vivir la experiencia de cantar a oscuras, que es un poco el hecho de estar todos en el mismo plan. Es diferente en varias cosas, por ejemplo en la concentración en una clase, no hay mucho tiempo de desconcentración, no hay tiempo perdido en la clase y se agudiza mucho más el oído. Además, el canto se agranda mucho más, también la memoria se agudiza porque no hay un arreglo en una partitura sino que hay que acordarse y además hay que acordarse de la letra que se aprende en el momento. El resultado es buenísimo, las clases son diferentes todas. Hace años que estoy  y cada semana es diferente porque vas viendo cómo se va manejando el cantor o cómo va llevando el rumbo el grupo. Después de ahí vamos armando shows que también tiene que ver con la imagen, cosas instrumentales que también se conecta con una sensación , no tanto con la letra. Para mí eso es maravilloso.

¿Cuáles son las dificultades, si es que las hay?

La dificultad puede ser por ejemplo, para los grupos de música, que no ves para tocar. Hay que ensayar mucho, el artista se mete en un mambo que esta buenísimo, mas allá de que el que viene a escucharlo también se mete en un mambo interesante. En las clases también sucede esto porque uno está acostumbrado a ver las manos del director y acá no existe eso, tenes que guiarte, por ejemplo, escuchando mucho como canta. Por eso me parece que es una enseñanza para todos, para el docente, para el artista y para el que viene a participar, ya sea alumno o espectador.

¿De qué se trataba la obra que hiciste con Las Pastillas del Abuelo?

Hace mucho tiempo que yo trabajo con las Pastillas del Abuelo y lo que plantearon los chicos de hacer en el teatro ciego era una obra en donde ellos tocaran en vivo. Este lugar es muy chico por lo cual tuvimos que hacerlo en la Trastienda, metimos unos veinte shows  allí, se grabó un disco y  lo que hacemos acá en el teatro es llevar ese disco a una obra de teatro. La obra se llamo “El barrio en sus puños”, es la historia de Ringo Bonavena, el boxeador, cantada en doce canciones.

¿Cuál es la respuesta de la gente? ¿Qué cosas dice al ver una obra de teatro ciego?

La gente enloquece, no solo porque es algo nuevo sino que imaginate que vos, al eliminar la vista, todos los demás sentidos se potencian. Por ejemplo, si hay un olor, eso te mete en una imagen, te lleva a otro lugar. O si alguien pasa al lado tuyo es una sensación diferente, todo el mundo lo vive diferente, es el mundo de cada uno, eso me parece que está bueno.

El Teatro Ciego es el único teatro en el mundo donde todos los espectáculos son desarrollados en total oscuridad.

Un teatro donde la ausencia total de luz te sumergirá en un universo de sensaciones sonoras, olfativas y táctiles, haciéndote sentir la historia.

Un espacio cultural inclusivo donde los sentidos son los protagonistas.

Dirección de correo electrónico: info@teatrociego.com

Sitio web: http://www.teatrociego.org

Programación: http://www.teatrociego.org/index.php/espectaculos

Lugar: Zelaya 3006 (y Jean Jaures), Abasto, Argentina.


(*) Publicado en Revista Factor S en Febrero/Marzo 2017.

 

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