Villa Mariscala desde sus adentros


Por Valentina Canoniero

A 183 kilómetros de Montevideo, en el departamento de Lavalleja se encuentra Villa Mariscala, previamente conocida como 19 de abril. Cuenta con más de 1600 habitantes según el censo realizado en el año 2011. Fue nombrada como tal en honor a la esposa del mariscal de campo José Joaquín de Viana, el primer gobernador de Montevideo.

Hoy en día la villa cuenta con casi 109 años de existencia desde que en 1910 el poblado surgió como un caserío que se formó en torno al comercio de Cándido Cal, ubicado a 75 kilómetros de Minas.

Visitar la villa sumerge a quien la transita en una atmósfera pueblerina con matices de alegría. Resulta muy pintoresca, sobre todo debido a sus personajes un tanto particulares, que son quienes se encargan de recibir de forma amena a todo aquel que la visita.

Envuelta y surcada por las sierras, entre diversa fauna y flora, la villa es una pequeña porción de Lavalleja única. Para quien no la conoce o ha oído poco de ella puede pasar desapercibida, pero cambia la perspectiva para quien se adentre en ella.

Empezando por las instituciones educativas, que surgieron gracias a que muchos profesores y maestros comenzaron ejerciendo apostando a la educación de forma voluntaria.

En la actualidad se dictan clases hasta Secundaria, donde desde ya hace dos años se implementó un plan piloto de tiempo extendido que ofrece, además, clases de periodismo y ajedrez.

Es un lugar propio de estancieros y tiene algunas anécdotas que por lo general solo sus habitantes conocen.

Una muy particular, que se parece a una leyenda urbana, dice que al lado de la iglesia hay una especie de castillo o caserón bastante descuidado en el cual vivía un personaje un tanto peculiar, apodado “el come vidrio”, quien se dice le hacía honor a su apodo. Éste lugar fue considerado, durante mucho tiempo, algo espeluznante por su aspecto. Allí se filmaron diferentes cortos en torno a este personaje y el ambiente donde habitaba.

Por otra parte, Mariscala ha logrado pequeños avances. Si bien no cuenta con inclusión financiera total, se proyecta sea implementada en breve. Recientemente llegó la fibra óptica.

Tiempo atrás no contaba con alcalde, pero se comenta que para las próximas elecciones si lo habrá.

Aunque está alejada de casi todo, cuenta con dos policlínicas, una de ellas implementada por Centeno Gularte, ex gerente del frigorífico Pool.

La Villa cuenta además con el balcón del Abra, un lugar destacado por ser muy tranquilo y agradable. Se dice que por allí paso Carlos Gardel en el año 1918, para participar de unas pencas que se celebraban en Aiguá. Fue invitado a descansar allí por la familia vasco-francesa Othatz, quienes fueron los que fundaron el establecimiento rural.

La villa tiene su veta solidaria, ya que cuenta con un festival a beneficio de la Teletón de dos días de duración. Y por otro lado, todos los 31 de diciembre de cada año se pueden apreciar desfiles de caballos y criollas como eventos tradicionales.

La Villa quizás no sea tan destacada ni conocida, pero tiene su propia identidad, forjada hace casi 109 años atrás, donde todo comenzó a pulmón. Y que tímidamente, a paso lento, va evolucionando.


(Fotografía: Pinterest)

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