Blues, música popular, folclore, cumbia y tango en un gran festival de armónicas

El 9 de diciembre de 2018 a las 20 horas se presentarán el Club Uruguayo de Armónicas y la orquesta FeelArmónica en el teatro Las Duranas (Trápani 1350 esquina Bayona, El Prado) bajo la coordinación del armonicista Federico «Fede» Vaz Torres. Participarán alumnos y exalumnos de su taller en el primer Festival del Club Uruguayo de Armónicas.  Habrá blues, música popular, folclore, cumbia y tango con la presentación de la primera orquesta de armónicas del país.


Por Gabriela Cabrera Castromán / Fotografías de Sergio Gómez

«Ya hemos hecho varios encuentros, pero este será diferente porque en los previos tocaron solamente alumnos avanzados y ahora participarán todos. Eso genera mucho compromiso, con el grupo y con ellos mismos: ensayos con el grupo, ensayos con una banda y organizar la actividad», comentó Vaz Torres. En el Festival habrá individualidades y finalizará la orquesta FeelArmónica, de reciente creación y única en el país. Los primeros temas serán con una banda fija y tocarán los alumnos más nuevos y luego actuarán otros con más experiencia. Al final cerrará la orquesta. «Habrá blues (¡muy bien tocados!) porque hay que volver a las raíces para aprender la etapa en la que se desarrolló el instrumento y también habrá cumbia, música celta, folclore y tango. Al final, la FeelArmónica hará un candombe y un conocido tema de Zitarrosa», agregó el armonicista.

El Festival se realizará en el teatro Las Duranas, en El Prado, un amplio espacio con cantina, pues habrá venta de bebidas y alimentos con el objetivo de recaudar fondos para comprar dos armónicas muy costosas que no hay en el país y que son necesarias para la la orquesta. «Una de las armónicas es de bajo y la otra de acordes; nos ayudarían a lograr una banda más establecida. Hoy la orquesta suena muy aguda y esas armónicas nos agregarían graves y acordes. Nuevas —en Europa— salen dos mil dólares cada una, pero las compraremos usadas en Buenos Aires, un poco más baratas», explicó «Fede» Vaz Torres. Las entradas cuestan $ 100 y se consiguen con anterioridad a través de las cuentas de Facebook e Instagram del Club Uruguayo de Armónicas.

En Uruguay no existen las orquestas de armónicas y la FeelArmónica es la primera, explica el músico. «Hubo en Chile, hay en Argentina y en Brasil, pero son orquestas de tres a cinco participantes y nosotros somos quince». «Fede» Vaz Torres —un armonicista con nombre ganado en Uruguay— se encarga de adaptar las partituras: «Básicamente estamos con un repertorio popular para el que hay que hacer arreglos, pensar desde las armónicas y para eso hay que tener un conocimiento de muchas cosas porque hay diferentes niveles de ejecutantes. Algunos hace muchos años que practican la armónica y otros recién comenzaron. Mi objetivo es reunirlos y hacer que todos sean parte. Para mí es una experiencia nueva. Yo he estudiado armonía para entender un poco la música y les he dado clases, entonces sé quién puede hacer qué. Mi objetivo es que todos puedan rendir y aportar».

En la FeelArmónica hay hombres y mujeres: un carpintero, un estudiantes, un médico, una diseñadora de carteras, una profesora de lengua, un vendedor de café en los estadios, entre otros. «Muy diferentes, hay de todo y todos con sensibilidad musical. Somos un puzzle, todos aportamos», agregó Vaz Torres.

Federico «Fede» Vaz Torres: «En la armónica, encontrar el tono es un viaje»

—¿Cómo suena una armónica?

—¿Cómo suena?— se pregunta «Fede» Vaz Torres mientras recorre el lugar con la mirada como si la respuesta sonase en el aire. Minutos después, con un dejo de felicidad y de asombro casi infantil, agrega: «Es un instrumento que tiene el rol de cantar y de encargarse de la melodía».

—¿Tiene la pluralidad de las voces?

—Sí. Puede imitar la voz humana, como pocos. Usa, mediante la respiración, unas lengüetitas que permiten ser la propia voz y cada persona que toca la armónica tiene su voz con el instrumento, salvo los principiantes que soplan desde la boca y no desde el tracto y eso genera un timbre bastante común. En la armónica encontrar la voz es encontrar el tono y es todo un viaje.

El entusiasmo y el carisma musical de «Fede Vaz» Torres se perciben sonoramente: explica con gestos de instrumentos, canta, imposta la voz, mueve los pies con ritmo y golpetea cada madera que encuentra. Le gusta explicar y poner en palabras la complejidad de la armónica, un «instrumento inventado para llegar a todo el mundo, pero difícil de ejecutar. No hay chance de errarle en un principio porque las notas están puestas para dar acordes, soples donde soples. Pero después eso se hace muy monótono, te limita la posibilidad de cantar melodías y por eso hay que estudiar y practicar».

La armónica es un instrumento de viento (grupo viento-madera, subgrupo instrumento de lengüeta libre) inventado en China tres mil años antes de Cristo y conocido como sheng (voz sublime). En 1821, Christian Friedrich Ludwing Buschmann —relojero alemán— creó una versión moderna de la armónica que llamó mundäoline y que dio origen al desarrollo del actual instrumento. La armónica se popularizó en Estados Unidos, durante la Guerra de Secesión, por su portabilidad y bajo costo. «Estaba al alcance de mucha gente y hay historias de armonicistas famosos que las robaron para poder tocar», ilustra el músico.

El mismo Fede Vaz está dentro de este grupo de armonicistas. Con tono cómplice y sin vergüenza narra la historia: «Viví en La Paloma desde los tres años hasta la adolescencia. Me mudé a Montevideo a los diecisiete para jugar al fútbol y seguir el liceo. Me fue muy mal en los estudios y mis viejos me mandaron a laburar con una prima que tenía un cibercafé. Estuve un par de meses y un día descubrí una armónica en un mueble. La probé, me enamoré y me la llevé. Fue un viaje».

«Fede Vaz» Torres tenía dieciocho años cuando decidió llevarse esa armónica en el bolsillo, pocos meses después buscó un profesor y llegó al reconocido Eduardo «Pato» Acevedo. «Lo vi en un programa de Omar Gutiérrez, estaba tocando con El Sabalero. Lo llamó rápidamente y tomé clases con él dos años. Estaba todo el día fisurado con la armónica».

Años después se fue a Buenos Aires a un festival internacional en el que encontró músicos brasileños y argentinos que lo colmaron de información, pues fue la primera vez que vio folclore, jazz gitano, rock. «Se me abrió la cabeza porque yo solo conocía los blues», explica con entusiasmo.

Después formó un dúo con un amigo, también empezó a tocar en otras bandas y con Eddy Díaz, un blusero muy conocido. Un día el azar, su talento y las papas fritas le dieron una gran oportunidad: «A los 23 años estaba trabajando de cocinero en La Paloma y llegó La Triple Nelson. La dueña del lugar, que tenía terrible onda, les dijo: “tengo un pibe acá que, cuando no cocina, toca la armónica”. En el show me invitaron, salí con olor a papas fritas y toqué con La Triple. Fue terrible experiencia. A partir de ahí Christian Cary me llamó para tener un toque juntos. Empecé a hacer algo de carrera y aprendí mucho de él, un tipo con gran carisma. Estuve cuatro años tocando con Cary por todo el país y empecé a curtir fuerte: otras bandas me empezaron a conocer y la gente también».

Vaz Torres se ha ganado un lugar en la historia de las armónicas del Uruguay como músico, docente y luthier. Además, es el creador del Club Uruguayo de Armónicas, un grupo que nuclea a sus alumnos y exalumnos y que también está abierto a otros armonicistas. «Armé el Club para que ellos se junten. No todos son músicos, algunos están recién empezando. Pero se entusiasman, ven que otros lo logran y que se puede tener una banda. Es un gran grupo humano que nos enseña la importancia de cada uno».

El Club se formó en 2018. Ya tiene logo, remeras, videos subidos en las redes sociales, lugar de reunión y de práctica, varios talleres con músicos nacionales y extranjeros y un proyecto muy ambicioso: dar vida a la Feel Armónica, la primera orquesta de armónicas del país.

   


 

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