Buenos Muchachos en el Teatro de Verano

Por Pablo Gianino


En una noche donde la amenaza de lluvia fue constante en los alrededores del Teatro de Verano Ramón Collazo, los Buenos Muchachos hicieron la presentación oficial de lo que es su octavo disco de estudio, llamado simplemente #8.

La cita era a las 21 horas y el grupo, en las distintas entrevistas y publicaciones en las redes, se había encargado en hacerle saber a los posibles asistentes que la idea era comenzar en forma puntual ya que el show que tenían pensado estaba conformado por una gran cantidad de canciones (34 en total). No solamente iban a tocar de forma íntegra el nuevo disco sino que luego le regalarían al público un set variado de canciones de sus otros trabajos.

 La muy alta probabilidad de lluvia no frenó a los fanáticos y curiosos que asistieron en gran número a la presentación de #8. Cerca de las 21 el recinto estaba colmado de un variopinto público que iba desde adolescentes hasta adultos que pintan sus primeras canas, inclusive cerca de donde estaba Granizo, se encontraba una pareja de padre e hijo quienes comentaron que el fan de la banda era el joven de tan sólo 15 años, y que su padre había aceptado gustoso la invitación del hijo y se sumó como un seguidor más.

Cumpliendo con la premisa de la puntualidad, apenas cinco minutos pasadas las 21 bajaron las luces y comenzó a sonar una melodía de piano que presagiaba el inminente comienzo del show. Una pequeña cantidad de público seguía ingresando y estos primeros acordes hicieron que aceleraran la marcha.

Igualmente el comienzo no fue tan inminente como parecía y la melodía se repitió varias veces lo que hizo que bajara un poco la efervescencia de los presentes. Casi 15 minutos después finalmente la banda se hizo presente en el escenario para dar comienzo al recital. Una excelente estética escénica que incorporaba de muy buena manera un gran trabajo de luces.

Tocaron íntegramente el disco y utilizaron el mismo orden en que se encuentran las canciones en él. Se pudo apreciar también una gran preparación de la puesta en escena con canciones en las cuales se variaban los instrumentos, demostrando un trabajo ensayado y y ajustado al máximo.  

Apelaron a varios cortes un tanto prolongados que por momentos hizo “bajar” el clima de los presentes pero sin llegar a generar molestias, más allá de algún que otro infaltable grito impaciente. Luego de presentado el flamante disco 8, se pasó a la batería de canciones de todos los tiempos, intercalando conocidos hits con canciones no tan populares, pero que generaron un clima variado, intercalando temas de gran explosión con los mas melódicos y suaves.

El “debe” quizás pasó por el sonido, el cual por momentos no parecía ser el adecuado para la cantidad de público. En algunos temas, los más potentes, se perdió un poco la distinción entre los instrumentos porque el volumen parecía un tanto excesivo. Lo quise cotejar con otros presentes y me confirmaron esta misma apreciación.

En definitiva, más allá de este detalle, fue un gran show que los asistentes disfrutaron de principio a fin. Los Buenos Muchachos se mostraron felices y estuvieron a la altura de las circunstancias, una banda a la que se ve madura y distinta, sólida y potente, con una esencia particular y casi inigualable.

 


Fotografía: Gabriela Costoya / Facebook oficial Buenos Muchachos

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*