Cuarenta Canouras. El nuevo disco de Laura Canoura “40 años en vivo”

Por José Arenas


¿Hace falta aclarar, a esta altura del partido, que Laura Canoura es una de las cantantes más importantes de nuestro país? Podría decir, incluso que es la más importante. Así, sin más. Pero sería totalitario. Aunque no injusto.

La voz de esta mujer ha transitado varias generaciones de nuestra épica musical y, con ella, ha ido variando de acuerdo a cada tiempo, a cada estilo elegido, a cada estética y en todas ha salido más que bien parada.

Atahualpa Yupanqui decía que los cantantes tienen con qué cantar, mientras que los cantores tienen por qué. En el caso de Canoura tiene con qué y por qué, y más que estas dos instancias, ella es una intérprete, y como tal, una creadora. Alguien que puede escoger una canción, reformarla, destruirla y volver a armarla metiendo las manos en el pedregullo de las notas y sacar de allí lo estrictamente necesario. En ese sentido, la intérprete reescribe cada tema y eso le da algo fundamental: el sello. Hoy, después de sus cuarenta años de carrera podemos decir que el canto en Uruguay tiene el “sello Canoura”.

Claro que, para eso, la cantante nunca estuvo sola, siempre se rodeó de algunas de las más reconocidas figuras de la música local. Desde sus inicios en el mítico gripo “Rumbo” hasta sus dúos con Jorge Nocetti o Hugo Fattoruso, su trabajo con el quinteto de Néstor Vaz, la producción de Jaime Roos, las aparecerías con Estela Magnone, la presencia más que especial del piano de Andrés Bedó y su reciente vuelta al formato guitarra y voz con Carlos Gómez, por citar algunas de sus etapas. Canoura supo cómo trabajar con cada formato y con cada género y así fue dando álbumes y canciones que se quedaron pegados en las ramas otoñales del paisaje sonoro de Montevideo: “Al sur de tu corazón”, “Mujeres como yo”, “Casandra”, “Furiosa”, “Los hijos de Gardel”, “Detrás del miedo”, son algunas de sus propias composiciones. También colaboró en la creación de obras a partir de la pluma de grandes bardos. Así tenemos los casos de “Zumbaé”, de Mauricio Ubal, “Como nuestros padres” de Belchior, “Inexplicable” o “Piropo” de Jaime Roos e, incluso algunos tangos que su voz ha sabido marcar tanto en el formato de quinteto o, bien, en el disco “Tangos” hecho a dúo con Andrés Bedó. Un aparte: éste último es una serie tracks que saben de la magia entre piano y canto.

Digamos que, así como el trabajo de un buen actor también es saber encontrar una buena obra, el trabajo de un buen intérprete es saber encontrar buenas canciones. Y eso ha hecho Laura Canoura, transitar “todos estos años de gente”, al decir de Spinetta, encontrando buenas canciones. Hallando algunas, creando otras o dando u visión de algunos clásicos. En suma, poniendo a las canciones ese mencionado “sello”.

Luego de su épico concierto por sus cuarenta años de carrera, Montevideo Music Group lanza el disco en vivo, “Laura Canoura 40 años”. Aquí hay un repaso por gran parte de las obras que formaron su carrera desde el nacimiento hasta las últimas incorporaciones, viniendo de temas propios que tienen más de veinte años hasta algunas de sus creaciones más nuevas.

En este disco están todas las canouras. Es una celebración y al mismo tiempo es un regalo, aquí encontramos a una cantora en su momento más álgido, más fuego en términos de poder interpretativo. Conservando el color inicial de su voz, ahora se presenta una garganta con caminos, con escenarios, con mucha brasa.

Los arreglos hechos por Andrés Bedó son, como el desempeño que siempre ha tenido el pianista, reales joyas de la delicadeza puesta en pentagramas. Creo que Canoura no ha tenido mejor arreglador en su carrera, pero esto es un juicio totalmente personal.

Aquí hay invitados, hay un cuarteto de cuerdas que se suma a su tradicional formato de guitarra, piano, contrabajo y batería. Hay arte.

Acúsenme de grandilocuente. Haré frente: este es el disco más importante de la música uruguaya para este año pandémico y olvidable.

Lugar de mí
Como bautismo de la ceremonia, el disco empieza con uno de los clásicos de la época de “Rumbo” que, no solamente dan cuenta del poeta y melodista que es Mauricio Ubal, sino de la fuerza interpretativa que ha cobrado Canoura desde aquella primera grabación hasta esta. Un arreglo despojado, íntimo, con la presencia discreta de la banda acompañando la melodía y la palabra. La cantora y los músicos forman un ensamble que es casi una dupla perfecta para re-presentar esta canción de amor. La voz y las notas del marco brillan justas y recíprocas en función del tema: “no hay cerca más cerca que tu cercanía”, se dicen Laura y la canción.

Flash
Si alguien tiene autoridad para abordar el complejo repertorio de Eduardo Darnauchans es Canoura quien, incluso, estrenara temas del vate uruguayo en su primer disco. “Flash” es una de las canciones de amor más importantes en la música uruguaya del S. XX. Aquí la versión se aleja de la intimidad original, del casi secreto tierno y va a la declaración a viva voz, con unas cuerdas que dan la sensación de grandeza. Con un estilo de balada que deja de lado la presencia guitarrística de la primera versión de Darnauchans, el tema amoroso cobra otra vida. La intérprete se apodera de los versos, va hacia otro lado en la intención y propone su impronta poderosa. Así, la esencia poética perfecta del tema se mantiene y el camino musical se convierte en algo propio, nuevo.

Mincho Bar
Otra tarea es el rescate de canciones. La forma en que el intérprete bucea allí donde parece estar lo menos cómodo para las siluetas de su camino, hacen a la personalidad del sello. Va quedando cada vez más claro que Canoura puede apropiarse de lo más insospechado. Esta vez, el clásico tema de Buitres está al servicio de la voz nostalgiosa de la cantante que pasa el eléctrico inicial a un rock lento. Esa referencia a “Naranjo en flor” que la letra hace le da su mágica gota tanguera, y eso en voz de la cantante es especial. Esto que algunos desprevenidos llamarían “cover” es una versión casi impensada que hace algunos años transita la voz de Laura. Qué bien le queda la saudade montevideana de esta canción al repertorio elegido. Un suave y delicado solo de guitarra. Un ritmo que acompaña de manera ideal la poesía orillera en esta visión del rock.

Cara a cara
Tal como había hecho con “Años dorados” para el espectáculo “Locas pasiones” que compartiera con Hugo Fattoruso en 1994, la cantante vuelve a “traducir” una canción de Chico Buarque para llevarla a su universo. “Cara a cara” es un de los más finos temas del autor de “Construcción”, y esta versión sale dignísima en la visión estética del disco.

Andenes
Esta lisérgica “bossa” de liberación escrita por Estela Magnone es, no solamente un clásico de la época de “Las tres”, sino que es una canción que ya forma parte del cancionero popular con una fuerte presencia en las visiones cantables del amor. En realidad su ritmo no es de bossa nova, sino que es un particular acompañamiento sobre una melodía muy seductora y una letra más que catártica. En ese estribillo de “y uno tras otro recojo/ aquellos pedazos de mi” o en “no vale tu abandono/ ni un minuto más de dolor” hay, aunque pueda haber una voz sola, un coro constante de quienes escuchan. De hecho, en la segunda versión grabada y retocada por Jaime Roos, el compositor acierta a poner en ambas partes un casi coro murguero, dándole el empuje natural de los versos de Magnone. En este arreglo similar al original pero con un sonido más actual, las invitadas son las otras compañeras de “Las tres”; Estela Magnone y Flavia Ripa. La canción crea cierto clima atractivo, pero quizá no explota de la manera que uno esperaba, especialmente teniendo a las originales creadoras del hit en vivo. El ritmo intrincado de la obra de Magnone, tan compleja como fina, se posa por encima de las voces y no permite el estallido deseado. Hay una íntima sensación melancólica que esperaba más del reencuentro con esta gran obra.

Como dos extraños
El territorio del tango es lugar conocido para Canoura. Desde su disco con Fattoruso hasta el presente siempre incursionó en la música popular orillera. Incluso en composiciones como “Los hijos de Gardel”, “Agua y aceite” o “Alfombra roja”. Pero dos discos son lo más destacables: “Canoura canta el tango” y “Tangos”. En el segundo hay un verdadero ensamble íntimo y perfecto con el piano de Andrés Bedó. “Como dos extraños” es una de las piezas más elegidas para narrar las vicisitudes amorosas. Es que la dupla de Pedro Laurenz y José María Contursi supieron crear uno de los más sólidos clásicos. El arreglo de esta versión toma parte del original aparecido en “Tangos” y agrega la presencia fuerte de las cuerdas. La intérprete anda los vaivenes de la melodía con ternura y con seguridad. Los tangos aquí presentes se vuelven puntos altos del disco.

Gricel
Otra vez aparecen los versos de Contursi en un clásico. La melodía, en este caso, es de Mariano Mores. Una obra cumbre entre las canciones de la dupla. Las cuerdas hacen un delicado juego de trémolos iniciales y el piano guía un camino armonioso que cobra fuerza cuando la expresión del tema lo requiere. Como dije, otro punto alto del disco.

Inexplicable
Jaime Roos compuso este bolero para que cantaran los protagonistas de una obra de teatro. Luego, en 1991, para su disco “Estamos rodeados” lo grabó con la voz de Canoura haciendo la parte femenina y fue uno de los éxitos de aquella memorable serie de canciones. Incluso fue uno de los temas que contó con videoclip. La canción ha sobrevivido a lo largo del tiempo y ha logrado lo que logran los clásicos de Jaime, ser su propia referencia. Creo que Canoura volvió pocas veces a él en vivo y por su cuenta, pero siempre fue una elección muy celebrada. Esta vez, con un arreglo similar al original pero mucho más elegante (banda y grupo de cuerdas) ella toma el papel que originalmente cantara Jaime y cede su lugar a Malena Muyala. Recreando “Inexplicable” se crea una indiscutida dupla y el clima que arma esta reversión es mucho más perfecto que el inicial. Es más fino. Pero no seré injusto, que pasaron casi treinta años de aquella primera vez. Allá estaba la estética Jaime. Aquí, la “marca” Canoura.

Alfombra roja
Esta milonga podría funcionar como la “cara b” de “Agua y aceite”. La primera, con música de Hugo Fattoruso es una milonga que habla de llevar a cabo el amor pese a todo. Aquí, el “yo” femenino milonguea su hartazgo de la vida conyugal dándole un correspondiendo boleo al papanatas que tiene por pareja. La canción, al estilo de las milongas humorísticas que el tango ha sabido crear, tiene su atmósfera naif, tiene una melodía pegadiza, amable y una letra sencilla pero efectiva. El arreglo aquí no es realmente descollante y tampoco el hecho de que Malena Muyala se quede a continuar la dupla iniciada con el bolero anterior. Ambas son enorme intérpretes, pero el juego de pretendida complicidad que hacen cantando y “comentando” sobre la letra les da una estética de Grandes Valores del Tango que desentona por completo con la delicadeza creada hasta el momento. El juego, a mi juicio, no sale del todo bien. “Alfombra roja” es una milonga que ya tiene todo servido, para cantar y nada más. Teatralizar sobre ella es casi explicarla. Definitivamente no es lo más genial del disco.

Mujeres como yo
Un clásico de las composiciones de Canoura. El tema, que aparece en esa joya musical que es “Esencia” luego es tomado como centralidad para, incluso dar título, a “Mujeres como yo”, un disco injustamente dejado de lado dentro de la discografía de la cantante. Claro que ese disco tiene una producción enorme que, si se mira con lupa, no capta la esencia ni la potencia de la intérprete. Pero es un gran disco. Aquí, otra vez vuelve a lucirse el arreglo y la versión sale perfecta. Es que la forma musical que toma la banda en base a los arreglos de Bedó, saben acompañar la intención que cada canción requiere. Luego de lo pasado, “Mujeres como yo”, en el disco nos trae de nuevo a la Canoura más conocida.

La pena nueva
Otra pieza de la dupla compositiva que formó Hugo Fattoruso con Laura Canoura. Este tema se estrenó en la celebración de los veinte años de “Locas Pasiones” en el Teatro Solís. Allí Canoura y Fattoruso no solamente repasaban varios de los temas de aquel primer espectáculo, sino que agregaban algunos temas nuevos que ambos habían compuesto en esos años. Entre ellos “La pena nueva” que era una creación reciente en ese entonces. La pieza cuenta con una sencilla melodía de carácter bastante pegadizo. El arreglo hecho para esta ocasión hace la canción bastante más reconocible que el arreglo para piano solo de Fattoruso. Lindando con el folklore, con cierto aire en seis por ocho casi litoraleño, asistimos al estreno de una bella pieza escrita por dos de los músicos más relevantes del panorama uruguayo.

Como los desconsolados
Si la incursión de Laura con “Flash” es un éxito, la verdad es que este tema de Darnauchans encarado de la manera en que aparece en el disco, no llega a la profundidad que tiene semejante poesía oscura. En medio del amoroso clima que propone el resto del repertorio, desentona esta forma de entrar a la nebulosa lunar del querido Darno. No se trata de una mala versión, pero el tema tiene demasiada vida propia como para intentar domarlo.

Oración del remanso
Esta canción con seducciones de río se ha vuelto un nuevo clásico de la música folklórica. La versión es irreprochable y la presencia del dúo Larbanois-Carrero da otra sintonía al tema y, a la vez, quita a los varones de esta tríada de su, últimamente, acostumbrada rigidez de canciones de festival. Aquí las guitarras van con enorme prolijidad y, por supuesto, las seis cuerdas milagrosas de Eduardo Larabanois hacen lo suyo. La voz de Canoura entra suave, llena, casi oscura y le da paso a la de Mario Carrero que entona los versos de Jorge Fandermole con gran seguridad. Los tres protagonistas de esta visión del tema logran llevar la canción a su equipo. Ya los versos y la música les pertenecen. El ensamble de las voces es un poco incómodo, aunque no por yerro, al contrario, como cada uno mantiene su estilo aún en las diferencias, sale una voz cuarta que es la de los tres cantando. Una fantasmal voz musical que es la de ese nuevo artista que, para este tema, pareciera aparecer en un trío Canoura – Larbanois – Carrero. Por extrañeza, por dominio, por belleza; otro punto alto del disco.

Al sur de tu corazón
Desde que apareció en el disco “Pasajeros permanentes”, este tema es infaltable en el repertorio de creaciones de la cantante. Pero en este, así como la totalidad del disco, se hace muy difícil no destacar los arreglos o las ideas arreglísticas que Andrés Bedó propone para cada canción. Aquí, realmente, desde que la cantante empezó a trabajar con el pianista, “Al sur de tu corazón” tomó la vía correcta. Cortó con aquel obstinatto de blues ochentoso que, por momentos, se volvía algo monótono, y encontró su perfecto ritmo; seductor, provocador, suave y delicado por momentos o arrollador y poderoso cuando el tema lo requiere. Allí va la voz con todo su caudal acompañando las intenciones del tema. Desde el secreteo sensual hasta la fuerza tigra de una cantante que domina a la perfección su instrumento. Pero aún más, domina la canción.

La vie en rose
Una infaltable en el repertorio habitual de la cantante. El coqueteo de la letra en castellano con su estribillo en el idioma original acerca el tema al público, remite a cierta época en que algunos cantantes melódicos entonaron sus versos en español pero deja intacto el corazón de la canción. Otra parte de la carrera de Canoura y su mentado link con Edith Piaf. Un primer cierre impecable.

Noche de ronda
Rememora el disco “Boleros” de Canoura y el cantábile de la canción de Agustín Lara hace participar al público en el cierre de un disco que todo el tiempo puso la belleza en tensión. La sencillez del arreglo da un momento recreativo y lírico justo para el cierre, para aliviar las emociones que remueve el genial repertorio de esta celebración.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*