En España: música sefaradí con músicos orientales

Desde Sevilla, por Joaquín DHoldan


Sara Sabah, Federico Righi y Tato Moraes  abrieron el festival de Música Sefaradí de Córdoba, el día viernes 1 de junio (acompañados por Jose Sam Martin y Federico Nathan). Un entorno mágico para que esas canciones vuelvan a sonar en uno de los sitios en que fueron concebidas. Al día siguiente los tres músicos presentaron el disco “Arvolera” en Sevilla. Se trata de un compilado de canciones sefaradíes que Sara recibió a través de múltiples vías.

El legado musical sefaradí se origina en la música de la península ibérica que acompañó a los judíos españoles al ser expulsados y forzados al exilio. Es una producción internacional que reúne artistas referentes del World Music, de Israel y de Uruguay. El propósito del disco es reinterpretar desde una visión actual estas canciones que no sólo son patrimonio inmaterial cultural, sino que aun siendo piezas históricas, conservan una vigencia asombrosa.

El público quedó maravillado con la calidad y calidez de la voz de Sara Sabah, la maestría de la ejecución del bajo de Fede Righi y la guitarra de Tato Moraes (afincado hace diez años en Holanda).

Se tiene conocimiento de la existencia de comunidades judías en España desde tiempos remotos. El hallazgo de evidencias arqueológicas lo confirman. Un anillo fenicio del siglo VII a. C., hallado en Cádiz con inscripciones paleo-hebraicas, y un ánfora, en la que aparecen dos símbolos hebreos del siglo I, encontrada en Ibiza, figuran entre las pruebas de la presencia judía en la península ibérica.

El uso de tanto Sefarad como sefardí es sumamente frecuente ya desde fines del siglo XX en adelante. Ellos se emplean para respectivamente referirse a la Península Ibérica y los judíos nacidos, o provenientes, o descendientes de dicha región.

La primera ola de violencia contra los judíos en la península ibérica se produjo en el reino de Navarra como consecuencia de la llegada en 1321 de la cruzada de los pastorcillos desde el otro lado de los Pirineos. Las juderías de Pamplona y de Estella son masacradas.

La expulsión de los judíos de España fue ordenada en 1492 por los Reyes Católicos  con la finalidad de impedir que siguieran influyendo en los cristianos nuevos para que éstos judaizaran. La decisión de expulsar a los judíos –o de prohibir el judaísmo– está relacionada con la instauración de la Inquisición. Recién en 2015, el Parlamento español aprobó una ley por la que se reconocía como españoles a los descendientes directos de los judíos expulsados en 1492, con lo que de facto se anulaban en la medida de lo posible las consecuencias de aquella expulsión.

Como ha destacado Joseph Pérez, “en 1492 termina, pues, la historia del judaísmo español, que sólo llevará en adelante una existencia subterránea, siempre amenazada por el aparato inquisitorial y la suspicacia de una opinión pública que veía en judíos, judaizantes e incluso conversos sinceros a unos enemigos naturales del catolicismo y de la idiosincrasia española, tal como la entendieron e impusieron algunos responsables eclesiásticos e intelectuales, en una actitud que rayaba en el racismo”.

 “La política de la dictadura del general Franco respecto de los judíos sefardíes y askenazíes que huían de la persecución nazi en la Europa ocupada durante la Segunda Guerra Mundial estuvo condicionada por la estrecha relación del régimen franquista con Hitler al menos hasta 1943, año en que los aliados toman la iniciativa en la guerra. Así se ordenó a los cónsules de España en Alemania y en los países ocupados o satélites del Eje que no concedieran pasaportes o visados a los judíos que lo solicitaran excepto si eran súbditos españoles. Sin embargo, la mayoría de los diplomáticos españoles no hicieron caso a esta orden y atendieron a los judíos, especialmente a los sefardíes que se presentaban en los consulados alegando que tenían el estatuto de protegidos, aunque éste ya no tenía vigencia”.

En 1949, en un momento en que el régimen padecía el aislamiento internacional, la propaganda franquista inventó el mito del “Franco salvador de los judíos”, especialmente de los sefardíes.  El mito fue desmontado por las minuciosas y documentadas investigaciones del profesor israelí Haim Avni (España, Franco y los judíos, publicado en España en 1982), los españoles Antonio Marquina y Gloria Inés Ospina, autores de España y los judíos en el siglo XX. La acción exterior (1987), y, más recientemente, por el alemán Bernd Rother (traducido al español en 2005 con el título Franco y el Holocausto).​ Este último ha destacado que “la contradicción española radica en que España no quería tolerar la persecución de sus judíos, pero, por otra parte, no estaba dispuesta a permitir su inmigración y carecía de una política clara al respecto”.

Los sefardíes al ser expulsados de España llevaron su música y tradiciones a Turquía, Grecia y Bulgaria, países donde se establecieron principalmente. Han sabido mantener las canciones en castellano que heredaron de sus antepasados ibéricos pese al paso de los siglos y añadir palabras propias de cada idioma autóctono.

Más allá de las idas y venidas históricas, en estos días tuvimos la sensación que, gracias a la música, al arte, y curiosamente de la mano de nuestros músicos, luego de un largo viaje,  la música sefaradí había vuelto a su casa.


 

1 Comment

  1. Desde Uruguay muy emocionada de los conceptos vertidos en su nota ya que soy la madre de Federico el bajista y sigo de cerca todo lo que es la música de Sara y el grupo.Una gran oportunidad de haber viajado a los orígenes y haber tenido éxito
    Gracias y un gran saludo

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