Entrevista. Cossi presenta ¨Cinemascope¨ en la Sala Hugo Balzo

Cinemascope es el disco debut de Cossi,el proyecto del compositor y cantante uruguayo Carlos Cossi quien presenta su primer trabajo el próximo miércoles 15 de Agosto en la Sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre. Cossi presenta ¨Cinemascope¨ en la Sala Hugo Balzo


Entre el rock, el pop y la experiencia cinematográfica, deslizándose por paredes de sonido spectorianas, climas oníricos y estribillos luminosos, las canciones de Cossi se suceden cual escenas de una aventura inesperada para el rock vernáculo.

Se tratará de un espectáculo musical multimedia, donde un cuidado set de proyecciones e iluminación harán de este show una experiencia expansiva a la vez que un viaje musical y cinematográfico. Fragmentos de obras de Alfred Hitchcock, Carol Reed y Brian De Palma, así como de Eadweard Muybridge (principal insumo del arte gráfico del disco), son algunos de los paisajes y universos a través de los cuales Cossi nos conducirá.

Un show que contará con destacados invitados de la escena musical local e internacional.

¿Por qué el nombre: “Cinemascope”? ¿Cómo comenzó a gestarse su primer disco? ¿Junto a quien lo trabajaron?

Cinemascope es el nombre de una de las canciones del disco. Se trata de una canción especial que representa muy bien todas las apuestas sónicas y temáticas del disco. Con mucho tino, Diego Rey uno de los ingenieros de sonido con el que grabamos, me sugirió llamarle así al disco y me pareció muy acertado. Cinemascope es, como suelen ser las ideas en el arte, una visión abierta. Creo que no es bueno explicar demasiado el contenido de una idea artística, especialmente por parte de quién la crea. No por secretismo ni pose, sino porque uno nunca termina de descubrir nuevas interpretaciones de lo que hace, especialmente cuando la confronta con los otros y es sano que ese flujo de pensamiento se mantenga fresco y vivo. Lo que puedo decir es que amo el cine y la música y este disco refleja y da forma a esos amores y obsesiones. Espero que toque alguna fibra en cada persona que escuche el disco. El disco tuvo una larga gestación. Comienza a andar en el año 2014 cuando entro en contacto con el productor Dany López. Yo estaba retirado de la música, aunque con ganas de volver, y un querido amigo, Fernando Errandonea, prácticamente me obligó a dar el paso y llamar a Dany a quién ya conocía de antes. Ahí comienza un largo y provechoso laburo de reconstrucción artística fogoneado por Dany, trabajando las canciones en profundidad, y, sobre todo, tratando de ver quien era yo artísticamente hablando en ese momento. Al mismo tiempo, empezamos a hacer maquetas con las ideas que iban apareciendo y con aquellas que yo traía de ese período de exilio musical “oficial” ya que nunca dejé de componer. En Cinemascope participaron músicos reconocidos de la escena local y brasileña. Tuve el grandísimo honor de contar con Palito Elissalde en guitarra, Sergio Totey Nuñez en batería, Federico Blois en percusión, Camila Ferrari en coros, Fabián Silva Rozman en trompeta y, especialmente invitado desde Brasil, trajimos al sitarista Angelo Primón. Sobre el final de la grabación participaron Alejandro Moreno en guitarra, un querido compañero musical de viejas andanzas, más Nacho Imbellone y Waldo Melgar en guitarra y bajo respectivamente. Nacho y Waldo junto a Pablo Nión en batería a esa altura ya formaban parte de la banda estable con la que hoy estamos difundiendo Cinemascope y trabajando en nuevas canciones. El disco se grabó en IO Estudios con Nicolás Panzl y Diego Rey quienes hicieron un trabajo buenísimo con el máximo cuidado y dedicación. Finalmente, Cinemascope fue masterizado en Chile por Joaquín García, el ingeniero que ha trabajado con varias bandas uruguayas, entre ellas No te va a gustar y Socio, quien hizo un trabajo de gran calidad.

En líneas generales: ¿Cómo describirían el concepto y el sonido de este trabajo? ¿Cuáles son sus principales influencias musicales?

En arte tiendo a pensar, como decía antes, que el concepto es abierto y una vez que uno termina una obra es parte del espacio público en dónde encuentra otras lecturas y miradas, nace de uno, pero vive entre todos. Lo que sí puedo decir con cierta certeza es que uno tiene, tiene que tener, una cierta visión u orientación antes y durante la gestación del disco. En el caso de Cinemascope esa visión remite a la aventura, al movimiento, a la capacidad de resurgir luego de tocar fondo y de bajar a tierra después de estar en la estratósfera, en definitiva, a las contradicciones del cambio y la permanencia. Y el disco tiene, creo, una mirada amplia y abarcadora, una cierta épica democrática y universalista diría yo, –como decía Tolstoi “pinta tu aldea y pintarás el mundo”- muy distinta de la tradición minimalista y localista hasta cierto punto cultivada en Uruguay. Si tengo que hablar de géneros, se trata de un disco de rock/pop, un género muy amplio que da para mucha experimentación. De hecho, el disco se posiciona en las fronteras de ese género, jugando con el country, el folk, el rock retro, hasta el tecno pop, por nombrar alguna de las incursiones. En cuanto a las influencias, son muy variadas e inesperadas, incluyen claramente bandas y solistas, pero también películas, directores, sobre todo, poetas, personas y cosas que pasan alrededor, ya sea a la vuelta de la esquina como al otro lado del mundo.

¿De qué se nutren al momento de componer? ¿Cómo es el proceso compositivo de los temas?

La composición es parte misterio y parte compromiso. Uno nunca sabe muy bien de dónde puede surgir una idea para una canción, pero tiene que estar atento y con las antenas despiertas abierto a conectar. Una canción puede dispararse con una melodía como me pasa la mayoría de las veces, un título (Amateur y Taxi surgieron así), una canción o la obra de otro artista que no necesariamente tiene que ser del género (Oeo tiene una impronta de Facundo Cabral), o como dije antes, películas, poetas, frases, personas. Y luego o antes, uno quisiera no ser redundante, ser capaz en lo posible y sin pedantería, pero con convicción, de decir las cosas de una forma relativamente novedosa. En cuanto al proceso en sí, en general, yo compongo el esqueleto de las canciones en guitarra acústica y luego las abro al equipo de trabajo. En el caso de las canciones de Cinemascope, las trabajamos y le dimos forma junto al productor. También, una vez maquetadas las canciones, hubo aportes creativos muy buenos de todos los músicos sesionistas que participaron. Actualmente, como existe una banda, se da naturalmente que muchas de las nuevas canciones las estamos trabajando con la banda y luego o simultáneamente las trabajaremos con el productor.

  

Has tenido la oportunidad de pisar diferentes escenarios, en nuestro país y acaban de regresar de Buenos Aires.  ¿Como los vivieron y como se dio esa oportunidad de llevar su música al otro lado del plata?

Hemos tenido la suerte de poder tocar, en general, en lugares interesantes. Tuvimos también la posibilidad de abrir para artistas reconocidos como Martino y Snake con todo lo que eso implica en cuanto a experiencia y contacto con nuevos públicos. La experiencia en Buenos Aires fue muy buena. Buenos Aires culturalmente es como la Londres o la Nueva York de Latinoamérica. Es una ciudad con una electricidad en el ambiente que contagia, muchísimos lugares para tocar y una curiosidad y escala de público que permite la sustentabilidad de una diversidad de propuestas. Pudimos tocar en Makena, uno de los lugares más importantes de la movida de rock de Palermo y ya estamos pensando en volver antes de fin de año con el disco editado.

Cinemascope es el disco debut de Cossi, tu proyecto en formato banda. ¿Qué otros acercamientos has tenido con la música anteriormente? ¿Proyectos de juventud?

La música siempre me acompaño de diversas formas desde edades tempranas. Mis padres tenían una discoteca muy variada y yo escuchaba de todo. Desde Tchaikovsky y Mozart hasta los Beatles pasando por Los Olimareños y Sinatra. Más adelante fui parte y formé varias bandas de rock, entre ellas Psicobar y Sonorama. Luego, en el 2004, antes de retirarme, llegué a grabar un Ep solista inédito producido por Walter Rebella, productor de Rey Toro, y Gezzio, el bajista de Sórdromo.

¿Son una banda independiente por elección? ¿Como ven la escena emergente en nuestro país?

Somos una banda de espíritu independiente pero sin prejuicios frente al mainstream. Vengo de una generación y una tradición musical para la cual la elección entre la independencia y el mundo corporativo de los sellos era en cierta medida un falso dilema. El rock supo contar con muchos exponentes capaces de generar muy buena música que al mismo tiempo resultaba comercializable y popular. Además de los Beatles, los Stones y los Who, por nombrar solo algunos clásicos, pienso en bandas como The Police, Talking Heads, The Cure, Duran, U2, Oasis, Soda Stereo, el propio Charly, el Rada clásico y parte del de los noventas, todos ellos excelentes artistas. Y lo interesante es que eso se hizo sin un cálculo previo de que era lo que funcionaría en términos cortoplacistas, con mega sellos que eran, ante todo y sin negar la influencia de los aspectos corporativos inevitables, empresas familiares dirigidas por melómanos. Hoy todavía existen bandas como The Killers, Franz Ferdinand, Estelares, Boomerang o Saint les Amis que transitan por el mainstream –en el sentido de trabajar con sellos dominantes- sin caer en el mero oportunismo ni defenestrar la propuesta. Dicho esto, hoy la situación ha cambiado bastante, especialmente para las bandas nuevas. Ya casi no existen en el mainstream mundial sellos con cierto espíritu melómano, las empresas son dominadas por gerentes que buscan solo el rendimiento económico cortoplacista –la idea de incorporar artistas, invertir en ellos y que el sello haga de escuela para desarrollar el talento y lanzarlo cuando esté pronto es cosa del pasado, a pesar de que, incluso económicamente, es una apuesta más rendidora a largo plazo. Por su parte, la figura del cazador de talentos ya prácticamente no existe y la búsqueda de artista reformulador y genuino ha dado paso hasta cierto punto, a la feria de talentos y habilidades de los realities y programas de concursos televisivos, onda American Idol. Al mismo tiempo, también es cierto que el mundo independiente se ha desarrollado de la mano de las nuevas tecnologías que permiten a los músicos grabar con decente calidad y difundir su obra sin la necesidad de una corporación atrás. Lo cual es algo interesante, algo que les da vida a las bandas nuevas y afloja el poder de las grandes corporaciones. De todas formas, sigo pensando que ese divorcio instalado entre la fabricación en serie de popstars vía reality y la artesanía dirigida a tribus específicas y autocontenidas nos priva de una experiencia musical más integral y compartida y fragmenta demasiado los intercambios musicales. Con respecto a la escena emergente en Uruguay hay cosas positivas e interesantes y otras preocupantes. Entre las positivas, la calidad de las grabaciones ha mejorado sustantivamente así como el nivel de los instrumentistas. Creo que nos sigue faltando algo más sustancial a nivel estético y de escena musical pero no tengo mucha idea de que podría ser. Tal vez algo más jugado estéticamente, algo de la ética beatlesca de renovarse en cada disco, como hacía el gran Bowie o, del otro lado del río, Soda Stereo. También falta generar más lugares bien puestos para tocar que son muy pocos. En esto, es cierto que la escala no ayuda, pero tampoco debería transformarse en una excusa, más en un mundo globalizado con un público globalizado. En Uruguay existe además una ausencia casi total de crítica especializada, especialmente en los medios masivos. Hay algunas excepciones pero en general los músicos reciben solo reseñas muy superficiales y hasta solapadamente cínicas que recomiendan tal o cual disco (pasa con las películas) no por sus méritos intrínsecos sino por cómo se complementan con la personalidad o las necesidades del espectador, tipo “si le gusta las emociones fuertes este disco es lo suyo”, “no para amantes de la sutileza” o “ideal para escuchar con su pareja”.  O sencillamente apelan a una descripción supuestamente neutra de los asuntos y temáticas de la obra que se parece más a un manual que a una reflexión estética. Por suerte, en las redes hay unos cuantos sitios que se involucran más y, como diría Dworkin si fuera crítico musical, “se toman la música en serio”. Para mí, un crítico no debería ser un enemigo. Si se toma en serio el trabajo y es honesto intelectualmente plantea un punto de vista independiente de la corporación musical y externo a la gestación y cocina de las obras fundamental para la comprensión, el disfrute y la prolongación de la experiencia estética.

Para este 15 de agosto anuncian un show donde la puesta en escena y los audiovisuales jugaran un papel muy importante. ¿Que nos pueden adelantar sobre eso?

Para nosotros lo principal es siempre la música. Las proyecciones las usamos, en general, más como prolongación estética que como distracción, adorno o fetiche. En el caso de Cinemascope es evidente que hay un vínculo con el cine y eso lo exploramos tratando de ver hasta qué punto hay una intersección entre las dos artes en la que ninguna se excluya o quede sometida o instrumentalizada. Solo en algunas canciones apelamos a ciertos directores y películas porque su universo se vincula, creemos, de forma original con algunas canciones y ambos se potencian. En esos casos tratamos de respetar en lo posible el formato cine original y no intervenir la obra. En general, las proyecciones las armamos Waldo Melgar y yo. En ocasión de la presentación oficial contamos, además, con el excelente trabajo del diseñador Kerch Bentos Pereira. En suma, la idea estética intenta posicionarse en esa intersección cuando la música huele a cine, en última instancia se trata de dos artes del movimiento a diferencia de la pintura y la fotografía. Asimismo, el arte de tapa del disco -un gran trabajo de Alejandro Sequeira- está basado en las secuencias fotográficas que plasmó Eadweard Muybridge, uno de los pioneros de la captura del movimiento o, en palabras de Bazin, de la “momificación del cambio” que supone el cine. En este caso, sí hubo una intervención, creo que interesante, porque se llegó a la conclusión de que íbamos demasiado atrás en el tiempo con los Muybridge originales y podíamos terminar construyendo un arcaísmo, lo cual en sí no es algo malo pero no iba bien con la propuesta musical, más moderna y contemporánea. En relación con la propuesta musical que encontrarán en la Balzo, se trata de una banda de rock y pop ampliada con casi todos los músicos de primer nivel que nos acompañaron en el disco. A ellos se suma Analía Parada en coros, más algunos invitados especiales con importante trayectoria como Martino, Dany López, Carmen Pi y Angelo Primon, quien se viene nuevamente desde Brasil especialmente para la presentación de Cinemascope. A su vez, Marcella Ceraolo estará abriendo el show, lo cual es para nosotros, como en el caso de los invitados y músicos acompañantes, un gusto y un honor.

¿Cómo sigue este 2018? ¿Proyectos, más presentaciones, giras?

Estamos terminando de afinar los detalles de la gira presentación de Cinemascope por el interior y exterior que arrancará después del concierto en la Balzo. Ya tenemos en vista fechas concretas y una vuelta a Buenos Aires, esta vez con el disco bajo el brazo y movida de prensa. A nivel artístico ya estamos pensando en el próximo disco. Las canciones están, hay que seleccionar las mejores y trabajarlas en profundidad a nivel de producción. También hay planes de realizar otro video y alguna colaboración. Pero, por sobre todas las cosas, se trata de disfrutar y descubrir el viaje que hoy nos propone Cinemascope.

 

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