Entrevista. Ignacio Larronde presenta “Luz en vela”, su opera prima, en la Sala Hugo Balzo

Ignacio Larronde, músico, poeta y artista plástico uruguayo, acaba de lanzar su primer disco “Luz en vela”. Lo presenta el próximo jueves 3 de mayo en la Sala Hugo Balzo del Auditorio del Sodre. Granizo conversó con el artista a propósito del lanzamiento y presentación de su trabajo. 


Un espectáculo que buscará generar una exploración sensorial y emotiva a lo largo de las diferentes ramas del arte, valiéndonos tanto de la música como de la pintura y la danza para hacer del público partícipe activo del hecho artístico.

A la hora de bautizar a este disco Larronde buscó encontrar algo que honre a cada una de las canciones por igual. Existieron dos elementos que las hermanaban desde su gestación: La vigilia y la combustión.

Todos los temas fueron creados en trasnoches de soledad que encendieron su  alma, algunas, “Canción de Arrullo” ,“Braille” o “Zamba de adiós” representan en sí mismas la intimidad de la luz de la vela, o el calor del fogón de invierno. Otras “Identidad”, “Laberinto” o “Bestiario” son la vela de un barco, que aún estando rodeado de un mar de agua, puede incinerarse  y desaparecer.

Sin temor al eclecticismo, incluso dentro de las mismas canciones, el artista  no temió pasar de un rock pesado a un groove ochentoso (Sol en Soledad), ni de una canción popular Uruguaya a un Vals Veneciano (Pasillo), Larronde fue siguiendo lo que le sugerían las canciones, y es asimismo tarea del escucha, el transitar, y re significar estas vueltas de tuerca que durante todo el disco agregan desafíos incesantes en cuanto a cualquier posible clasificación de género.

Video oficial de su primer corte difusión “Canción de Arrullo “.

Ignacio Larronde nace hace 24 años en Montevideo. Su primer acercamiento al arte se remonta a su infancia, estableciendo, con el dibujo, una relación que se desarrolla hasta la actualidad. Hacia los doce años de edad comienza la formación musical, dando lugar a un viaje sin retorno a un universo paralelo que constataría al instante toda teoría cuántica a  demostrar, dicha formación continúa dando paso a diversos docentes de guitarra, armonía, canto, y a un paso por le EUM.

El acercamiento con la literatura como expresión artística es el resultado de una necesidad nata a transmitir un mensaje claro, la prosa y su musicalidad establecen un ritmo en sí mismo, al que no le hace falta más armonía que el silencio.

 ¿Por qué “Luz en vela?  ¿A que remite el nombre de tu primer disco?

A la hora de darle nombre al disco tuve como premisa buscar algo que las aúne a todas, y, al ser un disco tan ecléctico, el resultado sonoro hacía que algo siempre quede fuera ante los potenciales nombres. Busqué entonces aunarlas no desde el resultado, más si desde la concepción, “Luz en vela” permite como nombre tres interpretaciones: la primera es esa, todas las canciones nacieron en noches de vigilia, en noches en vela.
La otra es la lineal de la intimidad ígnea de la luz de una vela, algo oíble en temas como Canción de Arrullo, Braille o la zamba. Y la última, que es la que ilustra la tapa del disco, es la del fuego en un velero, y la cuasi ironía que implica el hecho de que un barco pueda prenderse fuego en un mar de calma.

¿Qué caminos musicales transita? ¿Dónde  confluyen el músico, el artista plástico y el poeta en este trabajo?

En el punto alquímico, el de la transformación, y entender que la columna vertebral de cada obra, sea un poema, una canción o una pintura, es el mensaje que ésta transmite, independientemente de su forma. Las canciones mutan, cambian de tonalidad o de métrica, pero cada una tiene un mensaje que contar; Luz en vela demanda en cierto punto del oyente una escucha atenta, que le permita interpretar el mensaje dejándose llevar a su vez por la estética barroca/ornamentada de cada una de sus piezas.

¿De qué te nutriste al momento de componer? ¿Qué artistas influyen en tu sonido?

Al momento de componer me nutro de todo, no soy un compositor copioso, principalmente porque el proceso compositivo me demanda meses. Pero no meses buscando; no lo fuerzo, meses vivo, vivo con todo lo que eso implica, y que sea la vida la que me haga querer/tener que decir algo. Entiendo además al proceso creativo, el de dar a luz al mundo algo nuevo sin destruir nada a cambio, como el único que me sacía las inquietudes del alma, entonces abro cuantas puertas (disciplinas) se me haga posible para no depender de una sola en la búsqueda de esa paz.
Me gusta que la pregunta hable de artistas en el sonido, y no necesariamente músicos, lo visualizo mucho así, Magritte es un pintor que en lo personal, en eso de su relación forma-mensaje me parte al medio en muchísimas obras, y que estuvo, sin lugar a dudas, ultra presente en el disco.

Hay muchos invitados, ¿qué han aportado  cada uno de ellos  a las canciones? ¿Cómo coincidieron? ¿Qué los une musicalmente?

Fue una búsqueda consciente, busqué músicos además que tengan un sonido alternativo: el mercado local, al ser tan chico, permite que uno tenga contacto con los sesionistas más reconocidos del medio, que, por serlo, están en el oído popular, y así todas sus influencias, intenté escaparle a eso totalmente.
Los músicos que convoqué fueron músicos que venían de palos muy disímiles entre sí y que, al justamente agregar cada uno un nuevo color desde su género propio generaron nuevos paisajes sonoros que no se podrían haber logrado si yo hubiera trabajado solo maquetando y luego buscado que reproduzcan eso en el estudio.

¿Qué anécdotas atesoras de la grabación de tu primer disco?

Hubo momentos de magia, por ejemplo, el de la grabación del cuarteto de cuerdas, en su momento hubo que decidir si la grabación del cuarteto sería llevada a cabo por instrumento o como ensamble (es decir, todos juntos, lo que implicaba que si alguno le erraba, no era corregible), y decidimos hacerlo así para que trabajen como unidad, para que se muevan como uno. Para eso junté otra disciplina que es la Programación neuro lingüística: el día de la grabación vino una amiga y coach que nos ayudó con una meditación guiada a alinearnos todos, técnicos, el director de las cuerdas y los propios instrumentistas, en pro de operar como uno. Fue un proceso muy hermoso, algo que nació de mí (la canción), se expandió luego al ser grabada, pero no dejó de ser mía para hacerse de otros, sino que en cierto modo me hizo crecer a mí, a ser yo a través de ellos, y viceversas, ser ellos a través de mí.

¿Cómo ves la escena musical  nacional en ese sentido? ¿Sos un artista independiente por elección?

Si, totalmente, me deja la tranquillidad de saber que doy todo,  plantar yo cada una de mis semillas y verlas florecer sin nada más que sol y agua me deja re contento, me hace sentir que todo logro es una genuina reacción de un pulsar propio (aunque todo lo es siempre, sea bueno o malo). A su vez, a la escena local la veo demasiado chica como para estar tan segregada: músicos los hay por doquier y de un nivel de excelencia que asusta (y desafía), y tal vez por eso cada uno se construye como puede un nicho en donde termina siendo rey, pero es un reinado farisaico, me encantaría lograr tirar abajo esas fronteras, que son a fin de cuenta egóticas, y juntar artistas eximios de ámbitos como el freestyle o plena, con músicos de jazz, hard rock o Folclore y ver qué pasa, qué florece de ese caldo de cultivo. Gracias a ser tan chicos, estamos muy cerca, aprovechar esa ventaja es nuestra decisión.

¿Cómo viene lo que queda de este 2018? ¿Qué proyectos tienes de aquí en adelante con “Luz en vela”?

Ahora estamos a pleno enfocados con la banda de cara a este tres de Mayo, que será la única presentación programada en este formato tan extenso, con momentos de hasta 12 músicos en escena. A posteriori manejamos la posibilidad de ir presentarlo en BsAs que por suerte bastante gente lo anda pidiendo, así como a otras provincias de Argentina, pero en ese caso seguro sería en un formato más íntimo y acústico.


 

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