Freestyle: Expandiendo un mensaje de hermandad en Uruguay

Por Claudia Sala


Parque Artigas de Sauce, Canelones. Cinco de la tarde, segundo día de febrero, aire libre, grupo de jóvenes reunidos. Miradas curiosas alrededor. Tres, dos, uno y comienza el freestyle. Para quienes tenemos algunos años es un término que nos resulta desconocido, pero como lo que estamos observando nos resulta interesante, preguntamos. Uno de los jóvenes se muestra dispuesto a desasnarnos. Su nombre es Franco Bengasi y tiene  17  años.

¿De qué se trata el freestyle?

Es una disciplina en la cual, quien está rapeando, expresa sus emociones y sus sentimientos en el momento, mediante la improvisación. Podemos relacionarlo con la payada, con la diferencia de que el payador puede acoplar la base rítmica a su gusto mientras improvisa, mientras que aquí se debe respetar una base rítmica preestablecida, y eso es uno de los parámetros que se mide a la hora de la batalla.

¿De qué se trata esa “batalla”?

En la batalla hay un jurado compuesto por tres o cinco personas, que en base a ciertos parámetros y su subjetividad, escogerán a quien mejor se expresó en su freestyle y desmoralizó al otro rival.

Por lo que entiendo hay que “desmoralizar al rival”, ¿esto puede generar cierta violencia?

Cuando esta cultura llegó a América Latina y España, el insulto era algo bastante frecuente, sin embargo, hoy, los raperos y los jóvenes aficionados a esto han mejorado su nivel, y podemos ver dentro de un freestyle el uso de muchos recursos literarios, retóricos, citas filosóficas y reflexiones de vida.

Entonces quienes participan deben tener un determinado nivel cultural para participar, ¿es así?

Sí, claro, es parte importante en la batalla.

Ahora están desarrollando el evento en el Parque Artigas de Sauce, en el departamento de Canelones. Aquí no hay escenario, ni patrocinadores. ¿Es así en todos lados?

No, hay una marca multinacional de energizante que organiza la “Batalla de los Gallos”, que es el circuito de batallas más grande del mundo. Se hace en escenarios enormes y con torneos regionales y mundiales, con aproximadamente más de dos millones de adeptos en todas sus plataformas de redes sociales, a lo largo de toda Latinoamérica y España.

¿Entonces este evento es digamos, “casero”?

Bueno sí, miles de jóvenes organizan estos eventos en plazas y parques, y todos los raperos que hoy están en la cima mundial de esta disciplina, han comenzado a crecer desde su barrio, algo que podemos comparar con los grandes futbolistas que salen del potrero para convertirse en estrellas mundiales.

¿Cómo se desarrolla la competencia?

La competencia consta de varios competidores, que generalmente se busca que sean un número par, para poder hacer llaves eliminatorias con mayor facilidad, ya sea mediante enfrentamientos uno contra uno, triangulares, todos contra todos, etc. Consta de modalidades de sesenta segundos y cuatro por cuatro (o “bis a bis”), la última consta de un ida y vuelta, un competidor rapea cuatro  líneas y el otro replica cuatro  líneas al momento. Pueden ser tanto improvisación libre como condicionada por ciertas temáticas. Por ejemplo, puede ser la temática “contaminación” y el competidor ha de tener ingenio y saber utilizar recursos retóricos, tales como la metáfora, la analogía, etc. Luego de esto, el jurado toma una decisión personal, y el competidor que consiga la mayor cantidad de votos, pasa a la siguiente ronda

¿Quiénes integran el jurado y cuál es su criterio de evaluación?

El jurado está integrado por competidores que ese día no tienen intención de competir, o de personas afines a la organización que tengan conocimiento del freestyle y quieran ayudar al desarrollo del evento. Los criterios de cada jurado son personales, pero siempre se busca elegir como ganador a quien no recurra al insulto bajo, que busque desmoralizar al rival de la forma más creativa y menos vulgar posible y que tenga conocimientos de diversos temas a la hora de implementar metáforas y recursos literarios o filosóficos, que son una parte que se está comenzando a implementar hoy en día.

¿Cómo surgió esta movida?

Aparece dentro de la cultura Hip-Hop, formada por jóvenes afroamericanos e hispanos de los barrios Bronx y Harlem de Nueva York, EE.UU., durante la década de los setenta, como una forma de protesta ante las desigualdades sociales y la discriminación imperante hacia ellos en la sociedad. Las personas de raza blanca organizaban fiestas con música bailable, y eran exclusivas para ellos. El colectivo hip-hop comenzó a organizar este tipo de fiestas, donde se realizaban manifestaciones artísticas que serían los cuatro elementos del Hip-Hop: el rap como su música, el DJ quien se encarga de producirla mediante mezclas de vinilos, el Break Dance que es su danza y el Grafiti como su expresión plástica. Además de los problemas de discriminación, el colectivo Hip-hop debió enfrentarse a otro problema que eran las guerras de pandillas, donde muchos morían en tiroteos y riñas callejeras. Mediante el diálogo, muchas de estas pandillas decidieron dejar estos actos delictivos, y para medirse contra una pandilla rival, decidieron dejar las navajas y los revólveres y empezaron a empuñar micrófonos y batallar mediante el “freestyle”.

¿Cómo llega el freestyle a tu vida?

El freestyle llega a mi vida gracias a un amigo. Él miraba batallas desde antes y en 2014, me muestra la semifinal mundial de 2013, donde hay un enfrentamiento entre Argentina y Chile, y todo lo que esta rivalidad implica. Desde ese momento empecé a buscar más videos de ese estilo y en definitiva así es como lo conocí. En la casa de un amigo solíamos juntarnos entre seis para improvisar libremente, sin competir, hasta que un día, luego de inspirarnos en lo que veíamos en Argentina, se nos ocurrió ir a Montevideo a competir, donde yo obtuve el segundo puesto (de manera sorpresiva para mí) y eso nos motivó a mis compañeros y a mí a establecer una competencia en nuestra ciudad, la cual fue muy aceptada.

¿Qué significa para una ciudad como Sauce que se realicen encuentros de este tipo?

Significa un avance, ya que hubo grupos de hip-hop previamente, en el que practicaban otras de sus disciplinas, como el graffitti por ejemplo y la música rap. “Sauce freestyle” amplió las fronteras de los individuos que conforman estos grupos y permitió a otras personas que tal vez desconocían esta disciplina, a unirse y experimentar algo nuevo. “Sauce freestyle” con solo un año de existencia, llegó a convocar al campeón uruguayo, participante de la final mundial de 2016 y a Katra, un freestyle argentino que compitió en el más alto nivel y pudimos entablar una amistad gracias a esta disciplina.

¿Quiénes participan?

Participan desde chicos en la escuela, hasta personas adultas. Richard “Maxer” Martínez de Toledo, fue en su juventud un bailarín de breakdance y ahora se dedica al freestyle y es muy talentoso. Mateo “MDZ” Da Luz también es alguien experimentado, y también compone canciones de RAP con mensajes alentadores para la juventud, donde busca motivarnos a superarnos día a día y superar adversidades.

¿Qué aspiraciones tienen los participantes?

En un principio nuestra aspiración era mejorar personalmente, desarrollar más habilidad y agilidad mental para poder competir a un más alto nivel. Nuestra organización pretende también motivar a organizaciones internacionales a interesarse en Uruguay para poder tener un representante en las “Copas mundiales”, dado que el freestyle en nuestro país ha evolucionado enormemente. Pero por sobre todo, buscamos divertirnos con esto, y al igual que en el fútbol, toda rivalidad queda en la cancha, en el escenario en este caso, todos nos llevamos muy bien a pesar de que en las competencias debemos enfrentarnos a nuestros propios amigos.

¿Qué beneficios aporta a una juventud que tal vez apunta a otras cosas?

Hay muchos jóvenes que gracias a la música rap han sabido superar barreras de su vida personal y les ha permitido desarrollar cualidades musicales y artísticas. Muchos han aprendido conceptos filosóficos y literarios gracias al freestyle, donde hay que rimar y tener en cuenta muchos parámetros para poder implementar metáforas, recursos retóricos y juegos de palabras.

¿Qué futuro tiene el freestyle?

Actualmente a nivel global, el freestyle cada vez suma más adeptos y simpatizantes, el hecho de que cualquier joven pueda hacerlo es algo que permite a muchos chicos de contextos adversos, que no cuentan con recursos económicos como para desempeñar otro estilo musical. Con un pequeño parlante y bases instrumentales descargadas, un joven ya puede soltar su imaginación e improvisar o escribir canciones. El “boom” del freestyle se produjo en Argentina más que nada, gracias a “El Quinto Escalón”, una competencia callejera que reunía a jóvenes de todos los contextos sociales, esto ayudó a integrar a muchos barrios de Buenos Aires, aportando una hermandad entre jóvenes de diferentes estratos, y a su vez, expandiendo este mensaje de hermandad a otras provincias y a toda Latinoamérica.


 

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*