La gira española del Cuarteto de Nos

#labalsadepiedra

  Desde España, por Joaquín DHoldan  


Barcelona, Valencia, Madrid, Bilbao, Zaragoza, Donostia, Lanzarote y Sevilla son las ciudades que “El cuarteto de Nos” recorrió entre el 6 y el 15 de junio. Pasaron diez años desde la última visita de la banda de “Tajo” (porque el origen sigue siendo ese lugar), desembarcaron con “Raro” y muchas cosas han cambiado o, como dice una de las canciones de ese disco, “vos siempre cambiando ya no cambias más, y yo estoy cada vez más igual”.

Más allá de las evidentes transformaciones en la alineación y de los discos que vinieron luego de “Bipolar”, “Porfiado”, “Habla tu espejo” hasta “Apocalipsis zombie”, la transformación clave no es sólo de calidad sino de cantidad. No de cantidad de canciones (que también), sino de cantidad de público. En Madrid (el martes 12) mil personas bailaron y cantaron con la banda uruguaya, recorrieron ciudades que todavía no habían incluido en viajes anteriores, como el caso de Sevilla. Y ya sabemos que deberán volver, que tocarán para más gente, en otras ciudades.

El miércoles 13 en Sevilla, al otro lado del Río Guadalquivir, había dado un concierto el que fuera cantante de “New Order”, un grupo de gente cruzó luego  para conocer a la banda “de la que habían oído hablar”. 30 años antes, cuando tenía 18 años, viví de cerca el mismo fenómeno. Año a año, disco a disco, “la banda de la que habían oído hablar” pasaba de vestirse de adultas mayores (en aquella época se decía viejas), a disfrazarse de superhéroes, actuar en teatros, pubs, locales, cumpleaños de quince, ganar premios Grammy´s, llenar el Luna Park, girar por toda Latinoamérica. Y todo con su esencia intacta.

La esencia del Cuarteto no está en el cambio, la evolución o los arreglos musicales. Las letras de Roberto siguen contando historias y las de Santiago (las que todavía tocan o las que podemos buscar en “Otro Tavella”) siguen desconcertando, divirtiendo y arriesgando. Es cierto que siguen saltando las generaciones y seguirán llegando temas nuevos. Roberto nos adelantó que antes de diciembre se difundirán dos canciones siguiendo el sino de los tiempos, la nueva forma de consumir música deja atrás el formato de “álbum”. Ese concepto por el cual importaban no sólo las canciones sino el orden que el artista elegía y el hilo que las hilvanaba. Más allá de los adelantos y adaptaciones modernas, los discos también seguirán.

En los primeros discos “El cuarteto de Nos” transgredía. Muchas canciones ahora se considerarían ofensivas, muchos colectivos minoritarios se transformarían en una mayoría rabiosa por sus letras, machistas, homófobas, xenófobas, anti patrióticas, incestuosas, blasfemas, incluso degeneradas. El desafío era entender las letras  más allá de lo que decían explícitamente, con humor e ironía, hacían pensar, sacudían, iban a contracorriente. Por eso ahora, al igual que entonces, las letras del Cuarteto son “anti- sistema”, porque no debe haber nada más transgresor que la filosofía, que el ejercicio de pensar, en  no renunciar a divertir diciendo cosas.

El Cuarteto rompió hace años con lo políticamente correcto haciendo saltar algunas máscaras reaccionarias, demostrando que el humor no tiene límites y que el planteo de una cuestión no significa tomar partido de la misma sino visibilizarla. Desde “Andamio  Pijuán” hasta “Invisible”, desde el “Poeta Juan Bojorge Ocorbojón”, pasando por “Pedernal” hasta el que iba a la casa de Damián o “Vladimir”, el bestiario del “Cuarteto” era un catálogo de historias que señalaba a los marginados, o a los expuestos, o que se limitaba a hablar de lo que nadie mencionaba, puro veneno para hipócritas. Cualquier minoría sabe que la primera lucha por sus derechos comienza por la visibilización, pero en ese sentido tampoco podemos atribuirle al grupo especial sentido, ellos hacían canciones divertidas, transgresoras, y eran en sí mismos los primeros objetivos de su humor. Y disco a disco, daban un paso más allá, parecía que la madurez, tanto al grupo como a su público, no le quitaba la gracia. Muchos creen que la madurez es seriedad y profundidad, que con el pasar de los años llegan las responsabilidades de la mano con un gesto serio y el planteo de temas importantes y discursos grandilocuentes. Pero el público del Cuarteto, además de seguir incorporando veinteañeros, se sigue riendo de sí mismo, entiende el humor negro y  siente que hacer un chiste no siempre es una burla.

Uruguay, durante años, tenía al Cuarteto dando conciertos a los que íbamos un grupo pequeño, no había internet y nos reíamos de nosotros viendo al Cuarteto. Luego de “Otra navidad en las trincheras” llegó el primer sacudón con Omar Gutiérrez justificando un mediodía de TV, luego de que tocaran “Eres una chica muy bonita”, que hay gustos para todos, al parecer unas señoras mayores llamaron al canal para protestar. Un diputado los acusó cuando iba a salir “El día que Artigas se emborrachó”, del disco “El tren bala”, llegó varios discos tarde de canciones más blasfemas con la patria como “El primer oriental desertor”. A raíz de estar superadísismas anécdotas (al fin y al cabo la música es mucho más grande que los pacatos) sospeché que en parte, que el “Cuarteto” continuara tenía que ver porque en Uruguay nadie le da bola a nadie (salvo que tenga éxito).

Hoy  el Cuarteto de Nos es un grupo de éxito, con cinco integrantes y proyectos paralelos, que toca en toda América Latina y está al borde de conquistar España.

Un amigo de Sevilla, desde hace años, me hace una pregunta. Comenzó luego de una firma de libros de Galeano, siguió en un toque de Drexler y la otra noche a la salida del concierto del Cuarteto: “Tío, vaya pedazo de artistas, ¿Cómo lo hacen en Uruguay?”. Siempre le respondo lo mismo: “Y yo que sé”.


Foto de Gonzalo Martínez

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*