“Letra y música parten del mismo sentimiento que tengo adentro y debe ser volcado”. Entrevista a la compositora argentina Cecilia Bernasconi

Puentes en el sur… La música que en abril unirá Buenos Aires y Montevideo y va a ser una fiesta.

El próximo viernes 6 de abril se inaugura el ciclo “Canciones de otoño”. Será en la Sala Camacuá, a las 21 horas, con la presencia de Melaní Luraschi y la artista argentina Cecilia Bernasconi. Granizo conversó con Bernasconi sobre música, arte y esta presentación, que la traerá por primera vez a Montevideo.


Desde Buenos Aires, por Beatriz Capece

Sábado 17 de marzo, 17 horas.

Terraza, mate, un grabador, una serie de preguntas sueltas.

Sin saberlo somos vecinas. Palermo es un barrio raro. En línea recta estamos a 5 cuadras; los accidentes geográficos urbanos -las vías del tren Mitre y sus túneles o las rampas sobre las vías provocan un rato más de caminata zigzagueante.  Llego.

Escaleras arriba me recibe Elvin -según dice la chapita con forma de pescadito- y el gatuno negro pelilargo participa también de la charla. Se sabe protagonista del segundo video clip promoción. Todo gato siempre es protagonista… pero mi nota es acerca de tu dueña Elvin…

Presento a la anfitriona: Cecilia Bernasconi, guitarrista, compositora, cantautora con su segundo disco presto a ser presentado en sociedad y a cada lado del Río de la Plata la semana próxima.

Cecilia Bernasconi forma parte de esta nueva generación de músic@s populares que deviene de formación académica; un número de artistas que conjugan su sensibilidad con un bagaje teórico aprehendido y esta sinergia los hace únic@s como autores. Esta es mi hipótesis de oyente que se confirma otra vez.

Cecilia investiga, explora, juega en el formateo de sus obras. El contenido -lo que quiere expresar en sus poesías- se cruza con la mejor forma musical, el desafío lúdico que se propone -como hacer una melodía con sólo tres notas- y el arreglo más apropiado que surca el amplio espectro que va de lo minimalista a lo sofisticado. Todo para potenciar la canción… Bernasconi se presenta como una hacedora de canciones, hermosas -agrego yo- que las interpreta con un timbre fresco y una voz luminosa.

Puentes en el mar aparece en escena cinco años después de Fulgor. Muchas variaciones entre uno y otro disco, desde los integrantes de la banda hasta el tono; desde la textura musical hasta la imagen visual. Esta nueva producción tiene otra densidad. No fue esa la palabra que utilicé al momento de iniciar la charla grabada. Usé calma como apreciación al comparar ambos materiales… Cecilia me entendió.

CB: Lo que vos notás en el disco proviene de un proceso personal que es lo que yo vuelco en la música por un lado y por otro lado el crecimiento que por suerte ocurrió entre el primero y el segundo, lo que aprendí en todos los planos: de la preproducción, de la composición, de la interpretación en cuanto a la voz, de todo lo que fui madurando como persona y como música. Me alegra que se escuche eso en el segundo disco. Fulgor fue otra cosa. Empecé a componer sin imaginar siquiera que iba a grabar un disco; hay una canción muy vieja del 2006, otra del 2008, no componía a ritmo regular y ni pensaba que iban a formar parte de un CD. Esa idea -la del disco- empezó a bajar en 2011/2012 y ahí sí: armé la banda, empecé a componer más y de golpe: “Uy esto es un disco, las canciones tienen conexión entre sí, hay un concepto”… y salió con toda la espontaneidad que puede tener un primer disco. Puentes… en cambio tiene la no ingenuidad porque ya sabía cómo era el proceso y al componer pensaba en un disco futuro y en los distintos climas que puede transitar. Las canciones salieron todas juntas: en un año, año y medio compuse los temas.

Con oído agudo para entregarse al encuentro de armonías y combinaciones melódicas diferentes y la inquietud de descular los porqués y los cómos Cecilia trabaja con su maestro Pedro Rossi para ampliar su herramental compositivo, a la medida de su entusiasmo, a su ritmo, a su modo de crear canciones.

A la hora de componer ¿qué aparece primero, la letra, la música…?

CB: Letra y música parten del mismo germen: un sentimiento que tengo adentro y debe ser volcado… eso que me ocurre encuentra su cauce entre la música y las palabras y voy y vengo todo el tiempo; busco que la letra tenga sonoridad, que sea orgánica con la melodía. Pensado o intuitivo busco las dos cosas en cada canción: que refleje lo que siento y que todo transcurra los más orgánico posible.

Con todo el diccionario a mano… ¿cómo definís lo que hacés?

CB: Hago canciones –dice sonriendo al saberse con miles de palabras para usar– hago canciones que se entrecruzan con el pop, folklore, jazz, música contemporánea, reminiscencias brasileñas, rock… blues también. Me gusta la definición que usa Lucas -el baterista de la banda-. Cuando le preguntan que hacemos él dice: Pop difícil.

Me río, me encanta esa definición. El adjetivo “difícil” vuelve a poner en el tapete el laburo de las nuevas generaciones de cantautores comprometidos -otro adjetivo amplio de entendederas-.

CB: Tengo el recuerdo lejano de cuando era chica y el prejuicio -porque mi mamá lo tenía- de que en la música popular no se cuidaba la calidad y no se estudiaba y se hacía como salía… y por otro lado estaba la música de conservatorio. Esa división se rompió y se nutrió para ambos lados. Lo que tiene lo académico es eso de estudiar con profundidad buscando el sonido de mayor calidad, que la composición sea hecha de la mejor manera posible y cruzarlo con lo que tiene la música popular que es algo actual, vigente, vivo… no algo muerto. Se puede extraer de las dos cosas lo mejor para expresarse cada uno como quiera hacerlo. Para mí va por ahí.

Puentes en el mar tiene sus vueltitas de tuerca, sus chistes en el recorrido: Cabos sueltos por ejemplo en sus versiones I y II… pregunto al respecto y me dice:

CB: Cabos sueltos fue originalmente una canción más larga, lo que ahora quedó en el disco eran las estrofas y en el medio tenía un estribillo, lo llegué a cantar en vivo, pero había algo que no me gustaba… Un día estábamos grabando una maqueta del disco con audio no profesional… sino para ir preproduciéndolo… y llovía un montón; decidimos grabar la lluvia y nos dio que jugaba como separador. Me gustó que continente y contenido fueran lo mismo… Se llama Cabos sueltos, habla de las cosas que quedan ahí después de cualquier duelo, de una separación, quedan los “qué hacemos con esto” -los recuerdos, las sensaciones, lo que uno perdió, lo que se ganó…- y me gustó que fueran piecitas sueltas y no una canción que empieza y termina…

Cabos I y II funcionan como separadores de los tres bloques del disco que arranca con el tema que da nombre al disco –Puentes en el mar– y cierra con Coda, un recorrido propuesto y logrado. Las composiciones juegan con interioridades, sensaciones vividas expresadas poéticamente, motivaciones musicales…

CB: Entre Puentes… y Coda -la última canción- fluye la temática de lo inmenso, lo intangible… Lo interno, eso que nos pasa a todos… los misterios de la vida. Hay una temática del disco como de proceso de duelo de cosas y como es ese proceso, el momento de la pérdida, la elaboración y resurgimiento, la confianza y esperanza… El transcurso de la pérdida.

Acá también juega la diferencia de tonos entre los dos discos. Fulgor apostó a lo lúdico, a imágenes ingenuas, con colores planos; en Puentes en el mar el mensaje es otro, el de la calma que dije más arriba, blanco y grises, un juego de texturas que transitan entre imágenes precisas. La vida entre uno y otro disco fue distinta.

El disco se llama Puentes en el mar y es la primera vez que cruzás el gran charco…

CB: Es verdad … qué lindo! –le brillan los ojos y se le vienen a la mente experiencias del pasado-. Fui a Uruguay mil veces pero nunca a tocar así… qué loco!. Cuando me empecé a animar a cantar mis canciones fui con amigos de vacaciones y anduve tocando algunos temas míos, mechados entre los de otros. Fue un verano que no fue planeado así, pero me permitió solventar gastos en Rocha, Cabo Polonio, Punta del Diablo… Ese fue el envión que necesité para después salir a tocar sola y ir quitando temas de otros y agregando más de los propios, incorporando a invitados, empecé a probar y armar la banda… Mirá vos de lo que me acabo de dar cuenta: Uruguay 2009 fue el puntapié inicial.

El cielo empieza a ponerse oscuro. Pareciera que esta vez el servicio meteorológico va a acertar con su pronóstico de lluvias a partir de la media tarde y el mate necesita recambio.

Apago el grabador, dejamos la terraza.

Ya bajo techo seguimos con otra tanda de verdes y más charla. Charla de muchachas.

El 5 de abril Cecilia Bernasconi presenta su disco Puentes en el mar en la Sala Caras y Caretas de Buenos Aires y a la noche siguiente en Sala Camacuá.

De uno y otro lado del Gran charco del Plata la buena música tendrá sus tiempos y sus espacios y a Ceci Bernasconi y su banda como protagonistas; Demián Pozzo -guitarra- Bruno Milano -bajo- Lucas Trosman -batería- van a estar allí.

No te lo pierdas.  Cuando ya no corras sin pensar / te estará esperando otra canción / de amor.  Dejate alcanzar.

PD: o comentario sobre el estribo

¿Cuál es el negocio de hacer un disco? fue la pregunta que le hizo un primo hace unos meses cuando encaraba la producción de este material físico que hoy cruza fronteras.

No es negocio, es arte -fue la respuesta de Ceci- Es la necesidad de plasmar una obra con una idea, un concepto… una totalidad que incluye lo sonoro y lo visual. Todo lo digital tiene una cuestión tan efímera… tan diferente a tener un objeto y tocarlo y verlo.

Y ponerse a escucharlo, con un mate, con un whisky o lo que quieras… Convidate a recorrer cada uno de los 13 temas de este discazo.  Dale. Date el gusto.


 

 

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