Rubber Soul: la expansión del alma

Rubber Soul estaba pronto para las ventas navideñas de 1965. Publicado el 3 de diciembre, el disco se adelantaría en pleno invierno (boreal) al Verano del Amor. La portada mostraba a unos nuevos Beatles al mundo, ya sin sus trajes, con el pelo un poco más largo y con una imagen, que al igual que su música, estaba más expandida de lo habitual.


Por Nicolás Hidalgo

Toques, giras, prensa y entrar al estudio a grabar un disco. Básicamente en esas cuatros cosas habían transcurridos los primeros años después de que los Beatles grabaran su primer LP: Pleace, Pleace Me. Y es que a medida que finaliza la década del ´50 y comenzaban los cambiantes ´60, el arte del rock comenzó a convertirse en la industria que conocemos. Es decir: comienza a haber una estructura de trabajo con el fin de producir música hecha por y para jóvenes. Y esta estructura era la que lanzaba y sostenía a cantantes y grupos muy buenos, pero que en su mayoría no hacían sus propias canciones. Por ejemplo en el Brill Bulding, ubicado muy cerca de Time Square en Nueva York, había más de 160 oficinas con productores, sellos, estudios, promotores de radio, compositores, cada uno vinculado con los demás que hacían que fuera literalmente una fábrica de hits.

Son épocas de músicos y compositores por encargo, de los grupos de chicas (las Shirelles, Martha and The Vandellas), de las cuales atrás de uno de ellos, las Ronettes, estaba el gran músico, compositor y productor Phill Spector, inventor de la Pared de Sonido. Y también es la época en que la discográfica Motown descoya con sus grupos de artistas y solistas negros. Si bien no era que todos los artistas del momento se regían por este método de “fabricación de música”, la regla en general era esta.

El arte de tapa de los disco no escapa a esta industria pero no registra demasiada variación. Al igual de lo que sucedió con el primer disco de Elvis, las portadas en  general eran fotos, ahora sí cuidadas de manera profesional, con producciones importantes, con todo lo que caracteriza una buena sesión de fotografía: buena luz, pose para la cámara, vestuario, en donde se exhibía al artista solista (Jerry Lee Lewis, Little Richard, Carl Perkins), dúo (Peter and Gordon, Jan and Dean)  o grupo (The Shadows, The Coasters).

Inmersos en esta dinámica estaban los Beatles en 1965. Habían girado por Europa y los E.E. U.U., y estaban agotados de los recitales. A un ritmo de dos discos por año, los cuatro de Liverpool se las ingeniaban para que la industria no se comiera lo artístico. Para lograr esto recurrieron a su talento, pero también supieron aprovechar las ventajas de su éxito que les permitió controlar de una mejor manera la grabación de su próximo disco: Rubber Soul.

Influenciados por Bob Dylan, al que habían conocido personalmente durante su estadía por Norteamérica, los Beatles hacen de éste un disco más acústico que eléctrico, y sus letras son más introspectivas. Arriesgan en usar instrumentos nuevos como el sitar indio en la canción Norwegian wood, y aprovechan el propio estudio de grabación para hacer nuevos sonidos, como por ejemplo acelerar la cinta de la grabación del teclado en el solo de In My Life para que pareciera un clavicordio. Pero lo principal de este disco es que es el primero de la banda en tener un hilo conductor; es el primero que es concebido como una obra completa de principio a fin.

Para George Martin este fue “el primer álbum en presentar unos nuevos Beatles al mundo”. El productor concibió por entonces una nueva tesis a la cual John, Paul, George y Ringo aplicaron al cien por ciento, y que revolucionó el mundo de la experimentación en la cultura y en la música del rock: imaginaron los discos como obras de arte en sí mismas, integrales y más serias que los sencillos en los que hasta entonces los Beatles estaban especializados. El crecimiento de la banda en todos los niveles les permitió hacer este cambio, pudiendo exigir libertad creativa completa a la industria del rock. Y eso incluyó tanto intimismo lírico como experimentación sonora. “Por fin fuimos capaces de dominar el estudio. Al principio hacíamos lo que se nos decía. Esta vez controlamos todo. Hasta la portada”, comentó Lennon sobre el trabajo hecho en Rubber Soul.

El fotógrafo Robert Freeman y el diseñador Charles Front fueron en los que los Beatles depositaron la confianza de hacer la portada de este disco. Freeman había ganado su reputación dentro del mundo del rock gracias a su trabajo hecho en 1961 durante el festival de jazz de Londres retratando a John Coltrane. Los cuatro de Liverpool comenzaron a trabajar con él desde la publicación del disco With The Beatles en 1963.

Las fotos para Rubber Soul fueron tomadas en los alrededores de la casa que tenía Lennon en Weybridge. Días después de la sesión fotográfica, Freeman llevó las imágenes a los miembros del grupo y al proyectarlas en una cartulina, ésta se dobló hacia atrás y la imagen se deformó: la foto quedó “estirada”. Este incidente hizo que los integrantes de la banda se entusiasmaran y le pidieran a Freeman reproducir el mismo efecto, pero esta vez sin cartulina ni proyección. Así que el resultado final es una portada con los rostros de Lennon, McCartney, Harrison y Starr distorsionados.

Para algunos el diseño gráfico de los discos surgió con esta portada. Para otros no es así, pero casi todos reconocen el logro cuasi inaugural de vincular la portada con la obra musical y el concepto de obra artística completa que va desde la imagen hasta las canciones. Y por supuesto que no es menos importante el título de la obra que actúa como puerta de entrada a este particular mundo. Este es el motivo por el cual por primera vez en su discografía el nombre Beatles no aparece en la carátula dando paso al de Rubber Soul. Esta particularidad se va a repetir de aquí en más en los siguientes discos, a excepción del Álbum Blanco. Un dato no menor es que las ediciones que llegaron a nuestro país a través del sello Odeón sí incluía el nombre del grupo.

El título del álbum lo aportó Paul McCartney después de oír la expresión plastic soul (alma de plástico): los negros bluseros utilizaban esta frase despectivamente haciendo referencia a la manera poco auténtica que tenían los blancos, en especial los Rolling Stones, de interpretar el blues. Lennon confirmó luego este hecho en una entrevista diciendo que también “era solo un juego de palabras, una metáfora irónica sobre la elástica alma inglesa”.

La tipografía inconfundible del título fue diseñada en Londres por el director artístico Charles Front, quien fue solicitado para este trabajo por el propio Freeman. Front había ilustrado infinidad de libros para diversas editoriales, y su labor le fascinaba al fotógrafo. Inspirado en el significado del título de la obra, el artista y diseñador imaginó unas letras inflables, por decirlo de alguna manera. Las dibujó a mano y las plasmó en la esquina superior izquierda de la foto. El diseño no admitió discusión  alguna y fue aprobado inmediatamente por todos. Las letras del título, una vez impreso, aparecieron en la edición británica en color anaranjado, mientras que en la versión estadounidense estuvieron saturadas de un marrón chocolate o en un color más bien dorado, dependiendo del lugar donde se hubiera prensado el disco.

La tipografía diseñada por Front no sólo serviría para transmitir información, sino también sensaciones. Este es un aporte que nunca se le ha reconocido debidamente a este artista. Su diseño fue muy imitado por la prensa underground y por otros artistas en los sesenta, y se podría decir que fue un sello identificatorio de la era de la psicodelia que caracterizó a la generación hippie. Quien recuerda o imagina esa época probablemente la lea con esas letras.

Los Beatles llegaron para cambiar buena parte de la cultura del siglo XX y Rubber Soul fue el primer paso en profundizar ese cambio. Revolver, su próximo disco, sería el siguiente paso (de hecho George Harrison consideraba que estos debían haber sido un disco doble). Ya no había vuelta atrás: este camino sólo era de ida y nada sería lo mismo. Si Elvis es el principio del rock, los genios de Liverpool son los que patean el tablero llevando esta música a otro nivel y abriendo una infinidad de posibilidades. Lo que vendría tendría mucho de la esencia de esa alma elástica que los Beatles nos habían mostrado.


 

 

 

 

 

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