Tres discos de tango: Amelita Baltar, Lidia Borda y Elsa Morán

 Por José Arenas


“Puñal de sombra”, de Lidia Borda (Acqua Records)

Lidia Borda está firmemente para, ya, como una de las intérpretes femeninas de tango más importante. Desde la aparición de “Entre sueños”, su primer disco, allá en la segunda mirad de los 90´, cuando sorprendió con su particular voz al estilo de las cancionistas del 30 y su forma exhaustiva en una búsqueda de un repertorio que fuera por otras sendas menos transitadas del género, hasta sus últimos trabajos, asistimos a la formación de una figura formidable.

Su último disco, “Puñal de sombra”, aparecido recientemente, consolida una estética propia, una forma de ver el tango, no, sin embargo, exento de algunos espacios oscuros donde su tremendo trabajo trastabilla. Será que esa es, en realidad, la forma de caminar de una artista.

Con una apertura impecable a partir de “Una canción”, clásico de Troilo y Castillo, y seguido de la tremenda versión de “No nos veremos más”, ese vals que uno pudiera gozar en la versión del trío Irusta – Fugazot – Demare (cuyos fantasmas habitan el disco, especialmente en el desconocido y sensual bolero “La guinda”) aparece un camino de ires y venires.

El tercer tema es una versión de “Mano a mano”, un tango demasiado trillado cuyo arreglo y puesta en voz no aportan demasiado a las versiones anteriores, lo mismo quizá suceda con “En un feca”, aquel anónimo popularizado en la versión de Rivero o con “En esta tarde gris”. Por otra parte, aparecerán joyitas en arreglos y elección, “Cornetín”, “No te apures, Carablanca” o el ya mencionado “La guinda”. El tema que quizá más novedad proponga en el disco será “En un corralón de Barracas”, un texto inédito de Manzi, musicalizado por el Tata Cedrón, que es un clásico ya entre los elegidos por Borda y que grabara en su anterior disco en vivo.

El balance general es bueno. Sucede que, para una artista que anteriormente reventara cualquier parlante con sus discos, aparece un punto de tensión entre lo novedoso, lo artísticamente perfecto, y el echar mano a tantos clásicos que uno se pregunta, ¿de qué época es este disco? ¿es una creación? ¿un homenaje? ¿una obra de teatro de los 40´? Quizá sea hora de usar ese equipo de talentos (Daniel Golfrid en piano, Pablo Motta en contrabajo, Ariel Argañaraz en guitarra, Paula Pomeranic en Cello y una serie de invitados) para ir un poco más allá, como sabemos que puede ir Lidia Borda.

“Folcloreando”, de Elsa Morán (Ayuí Discos)

Nuestra mejor intérprete de la canción ciudadana uruguaya vuelve al origen, a ser aquella Rubí Castillo que cantaba folklore en la radio y que, con una voz perfecta entonaba estilos, valses, milongas camperas. Hoy, pasado el tiempo y su irreprochable carrera con el tango, Elsa Morán se planta de nuevo con la canción criolla y retoma esa idea de “cantora nacional” que cultivara la argentina Nelly Omar.

El disco tiene un repertorio tradicional muy cuidado. Con los versos de Nacho Suárez como inicio del camino en una milonga tradicional titulada “Elsamorando Canciones”, donde las poética tanguero beat de Suárez forma un manifiesto muy justo para la voz de Elsa, nos encontramos con gemas de la canción criolla, especialmente del repertorio del primer Gardel, de Corsini y de Omar. Aparecen así los estilos “El sueño”, una naif pero perenne descripción del amor criollo, “Guitarra, guitarra mía”, con la fórmula argentina del estilo en esa creación de Gardel y Le Pera, y el oscuro y seductor “Tristeza Criolla”. También una obra propia, “Presente, mi general”, y el rescate de la fórmula uruguaya del estilo, que difiere de la argentina.  Así el disco se enriquece. La milonga que cantaran Nelly Omar y Julio Sosa, titulada “Tu vuelta”, también grabada recientemente por Analia Pérez, es, en la voz de Elsa un melancólico lamento poético. También aparecerán Horacio Guaraní, Benjamín Tagle Lara y Serafín J. García.

Acompaña a Elsa la guitarra de Julio Cobelli. Un disco que pone a Elsa por fuera del tiempo. Eterna.

“Sinfónica”, de Amelita Baltar (Acqua Records)

La musa de Piazzolla y Ferrer presenta un disco híbrido de orillas. “Sinfónica” es un trabajo realizado por Amelita Baltar, un disco grabado en vivo en el Teatro Solís junto a la Orquesta Filarmónica de Montevideo dirigida por el Mtro. Álvaro Hagopián.

Hecho en el 2015 y recientemente editado, el disco se interpretó en el marco de un homenaje a Horacio Ferrer y contó con la presencia de la diva porteña en nuestra ciudad, con su voz sensual acompañada por nuestra orquesta. La dupla, en sí, es un combo muy potente, aunque no es la primera vez que Amelita canta junto a una orquesta así de grande. De todas maneras se trata de un resultado muy efectivo y poderoso. Versiones de “Preludio para el año 3001” o “Como dos extraños” hacen a las delicias del disco. Un arreglo muy sencillo y muy fino de “Pedacito de cielo” hecho por José Bragato para conjunto de cuerdas es un guiño tierno dentro del repertorio. De todas maneras, el fuerte de Baltar son las obras de Piazzolla y Ferrer de las que ella misma es creadora. “Balada para un loco” es una canción indiscutiblemente suya y no hay otra versión posible para ese himno a la locura amorosa del año 69. Estremecedora es su versión de “Balada para mi muerte”, tema al que la cantora anuncia como su canción preferida y, qué decir de la fuerza con la que aún interpreta “Milonga de la anunciación”, de la operita “María de Buenos Aires”. También sorprende con “Yuyo verde” de Expósito y Federico o con “Los Mareados” cantada a dúo con el fueye del Mtro. Néstor Vaz. Dos versiones, sin embargo, son para el olvido: “Golondrinas” y “Uno”, innecesarias y desganadas. Sin embargo el trabajo sale airoso de esos dos desaciertos.

Por este disco, Amelita Baltar ganó el Premio Gardel 2018 como mejor intérprete femenina de tango.

El disco se presenta este Jueves 14 a las 21:00 Hs en el Teatro Solís junto a la orquesta y el fueye del argentino Daniel Binelli.


 

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