El día que se encontraron Gardel, Troilo y Piazzolla

(Realizado con el apoyo del Fondo Nacional de la Música. www.fonam.org.uy) (*)

La música tiene cosas mágicas…


Escribe Néstor Vaz

Carlos Gardel nació en 1887 en Tacuarembó, Uruguay. Luego de cursar la escuela primaria en Montevideo, llevado por su madre adoptiva Berta Gardes recaló en el viejo barrio del Abasto de Buenos Aires, donde en 1911 el Gardel cantor y guitarrero celebró un duelo musical con “El Oriental” José Razzano surgiendo desde ese momento el dúo Gardel-Razzano, que trabajó unido durante quince años.

Gardel recién grababa sus primeros discos (todavía no cantaba tangos…), cuando en 1914 y en ese mismo barrio del Abasto porteño nacía Aníbal Troilo. Cuando Troilo escuchó por primera vez un bandoneón en los bares de su barrio, Gardel andaba a los balazos a la salida del Palais de Glace, y había conocido a Contursi en Montevideo quien le dio el tango Lita que se transformó luego en Mi noche triste, el primer tango cantado. No me consta que exista registro de un encuentro Troilo – Gardel. Creo que, en definitiva, no se conocieron, al menos personalmente.

En 1921 nacía Astor Piazzolla en Mar del Plata, en un caserío de inmigrantes a unas cuadras del océano. Piazzolla tenía tres años cuando emigró a la Manhattan neoyorkina, en el mismo momento en que la madre de Troilo le regalaba a Pichuco su primer bandoneón, con el que tocó casi toda su vida.

Piazzolla se ganaba el apodo de “Left” cuando tiraba las primeras piñas en sus correrías con las pandillas del barrio de St. Mark’s Place cuando con 11 años de edad, Pichuco realizaba su primera actuación en un boliche pegado al Mercado del Abasto. Cuando Vicente “Nonino” Piazzolla le regala a Astor su primer bandoneón, comprado en una casa de empeños de Nueva York, Gardel viajaba constantemente entre Buenos Aires y Europa, donde grababa y actuaba en las principales ciudades, y Pichuco ya estaba tocando en el famoso sexteto del Elvino Vardaro.

En 1933 Gardel se va de gira a Europa para nunca más volver al Río de la Plata. En 1934 Carlos Gardel y Astor Piazzolla se encuentran en Nueva York, cuando Nonino manda a su hijo al Hotel a llevarle un presente al Mago, el mismo que escuchaba en su exilio americano…

Piazzolla pone todo su inglés y su conocimiento de los barrios neoyorkinos para convertirse en el orgulloso guía de Gardel. Y éste lo invita a participar de la película El día que me quieras, donde un Piazzolla niño tiene una fugaz aparición como canillita. A pesar que Piazzolla ya balbuceaba algo en el bandoneón, (aunque según Gardel tocaba el tango “como un gallego”) Nonino y Asunta no dan el permiso a que el famoso cantor lo integre al grupo de músicos de la que sería su trágica gira de 1935. Al respecto, y muchos años después, en una carta imaginaria al Mago Astor Piazzolla decía; “Charlie, ¡me salvé! en vez de tocar el bandoneón estaría tocando el arpa”.

En 1938 los Piazzolla regresan definitivamente a la Argentina reinstalándose en Mar del Plata. El inquieto Astor no soporta la chatura marplatense, y se viene con su bandoneón a Buenos Aires, donde en 1939 ingresa a la orquesta de Aníbal Troilo. Fue además, su arreglador, a pesar de la famosa goma de Pichuco que no toleraba algunos “excesos” arreglísticos del veinteañero que estudiaba música con Ginastera y tenía toda una orquesta para experimentar sus conocimientos.

Luego la historia es más conocida. Piazzolla se separa de Troilo y comienza su arduo y conocido camino. Troilo sigue el suyo, con su orquesta.

Hasta que en 1968, Troilo y Piazzolla vuelven a encontrarse pero ahora en un estudio de grabación…Mano a mano, improvisando. Una escucha atenta fuera de la emoción permite advertir al “alumno” en un segundo plano armonizando hermosamente el fraseo increíble del “Maestro” ubicado en el primer plano sonoro…Ambos invocaron a Gardel y creo que dejaron que el tango hiciera su voluntad en este Volver con un final de lo más logrado en la música de tango….y así fue!!!

Luego vendrían más encuentros y desencuentros verbales, en esa tan especial relación de amor y odio que los signaba, pero con un respeto mutuo en el telón de fondo. Pichuco caía a escucharlo al café donde tocaba Astor en Buenos aires. Cuando Piazzolla estrena con su quinteto Adiós Nonino, el Gordo estaba con su barra en las mesas de la primera fila. Al terminar el tema, se para y le dice: “Gato, pará, no toques nada…voy al biorse”.Y todos quedan respetuosamente esperando su regreso. Pasados varios minutos Troilo reaparece, mas volado en su viaje, vuelve a sentarse a la mesa y dice “Gato, tócalo de vuelta…”

Cuando en 1975, a sus 61 años, le falla el corazón a Aníbal Troilo, Piazzolla estaba radicado en Roma. Al enterarse de la muerte del Gordo, escribe una de sus obras emblemáticas: la Suite Troileana, cuyos cuatro movimientos llevan los nombres de los cuatro amores de Troilo: Bandoneón, Zita (la mujer de Troilo), Whisky y Escolaso (timba).

En agosto de 1990 en Paris, Piazzolla sufrió una trombosis cerebral, de la que finalmente fallecería dos años después en Buenos Aires el 4 de julio de 1992, a los 71 años.

Carlos Gardel (Tacuarembó, Uruguay, 11 de diciembre de 1887 – Medellín, Colombia, 24 de junio de 1935)

Aníbal Troilo (Buenos Aires, Argentina, 11 de julio de 1914 – Buenos Aires, Argentina, 18 de mayo de 1975),

Astor Piazzolla (Mar del Plata, Argentina, 11 de marzo de 1921 – Buenos Aires, Argentina, 4 de julio de 1992).


Publicado en “Tanguedia”, primera época, Nº 51,  mayo 2014.

(*) Tanguedia es una publicación cultural de Tango y Ciudad del Río de la Plata / Segunda época.

 

 

 

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