La poesía y el tango

Mario Benedetti ha dicho que la poesía, por diversas causas que ahora no vamos a analizar, ha sido siempre la cenicienta de la literatura. (*)


Por Ramón González

Claudio Serra Brum expresaba que “Hay una pulsión que anida en el corazón del hombre, de todos los hombres, y alienta la esperanza. Como una sombra fiel acompaña los pasos y afanes que conducen al hombre en el camino de la libertad. Esa sombra es la poesía, y en su brevedad, en su búsqueda de concisión, por su gran contenido simbólico, que aumenta la capacidad de crítica de la gente, es por lo que la apartan. Vive apartada de los canales de producción y difusión de cultura, llámense grandes editoriales, televisión o industria del disco”.

 

Pero no obstante la poesía, se ha manejado bien. De distintas formas, se ha ingeniado para marcar presencia. Y una de esas maneras es, quizá, su sociedad con el tango.

 

POESÍA Y TANGO     

 

Un amigo mío de Florida, Pocho Cibils, estudioso de estos temas, decía que hay tangos que tienen letrista y otros que tienen culpable. Cosa que es muy cierta. Pero, también hay tangos que tienen poetas.                 

 

En noviembre de 1980, en el número 25 de de la revista Buenos Aires Tango y lo demás, aparecía una nota realizada a Horacio Ferrer, donde le preguntaban:

 

-¿Existe una frontera divisoria entre el letrista y el poeta?

 -Convencionalmente se llama letrista al autor de los versos, de la canción o del libro de la obra musical. Cuando un poeta tiene oreja e instinto musical -y es un poco cantor-, puede ser letrista. Y si un letrista goza de vuelos y de ángel, es poeta. Así en sus libros como en sus cantos son poetas Vinicius de Moraes, Héctor Pedro Blomberg o María Elena Walsh. Por la ráfaga estupenda de un par de versos, a veces, tantas veces por la obra entera, los letristas de tango son poetas.

-Que el tango es “popular”…Que el tango es “culto”… A ver, resuelva este dilema.

 -Por lo genuino, aventurado y singular de su música, de la plástica de su danza, de sus originalidades orquestales y vocales, de sus líricos hallazgos, el tango íntegro -en ánimos y estilos- es un arte poético. Y, por eso, es el arte culto de un pueblo con personalidad, con inventiva y con gracia, salvado desde siempre de cualquier capricho de codificación intelectual.

Hechas estas consideraciones preliminares (no se asusten, no será un planteo prolongado),  voy a hacer un breve repaso de antecedentes de poesía en el tango para lo cual, necesariamente, tengo que apoyarme en los trabajos grabados.

Tenemos la poesía cantada con música de tango, y la que se dice sobre fondo de tango.

Homero Manzi, logra, principalmente con  Troilo y con Demare, una espléndida simbiosis de letra y música. Y esas letras, en su gran mayoría, son poesía. Poesía tanguera. Escrita para fundirse con la música del tango: Es el caso De Sur, Barrio de tango, Malena, Solamente ella

Y pongo a Manzi como ejemplo, pero algo similar, aunque en menor grado de importancia y sobre todo de calidad artística,  (esto sí consideramos la obra íntegra), ocurrió con  Discépolo, Cátulo Castillo, Homero Expósito, Enrique Cadícamo…

En el año 1965, Astor Piazzolla, musicaliza y graba los textos de Borges que conforman “El tango” y “El hombre de la esquina rosada”.

Incluye varias milongas y una pieza denominada Oda intima a Buenos Aires. Cuenta con el aporte de Edmundo Rivero en los cantables y el actor Luis Medina Castro interpretando poemas.

En “Milonga nocturna”, dice un fragmento: Lindo (así en masculino)

Lindo la noche,

traía olor a madreselvas el viento.

Había estrellas como para marearse mirado.

 

En el corte “La muerte de Real” oímos:

 

Afuera, estaba queriendo clarear,

 los postes de ñandubay sobre una lomada,

 estaban como sueltos.

 

Un año después, aparece un LD titulado  “Los 14 con el tango” que reúne poemas de Borges, León Benarós, Sábato, Petit de Murat, Mujica Láinez, Baldomero Fernández Moreno, Florencio Escardó, Leopoldo Marechal, Córdoba Itutburu, Nalé Roxlo y algún otro. La música para las obras de estos autores pertenece a Troilo, Demare, Enrique Delfino, Miguel Caló, Osvaldo Manzi, Armando Pontier, Sebastián Piana, José Basso, Mariano Mores y Astor Piazolla. Los intérpretes son Reynaldo Martín, Aída Denis, Claudio Bergé, Enrique Dumas y Paula Gales… Los arreglos y el acompañamiento pertenecen al bandoneonista Alberto Di Paulo.

Claro está, que ninguno de los textos escogidos fue concebido para ser musicalizado y cantado. Después, por ejemplo, Astor Piazzolla escribió la música para este conocido poema de Baldomero Fernández Moreno:

Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda, de tristeza agobia
¡dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave…
¡Setenta balcones y ninguna flor!

Hay una grabación de poemas sobre Carlos Gardel a cargo del actor Héctor Alterio y la actriz María Rosa Gallo. Los autores son Francisco Urondo, Raúl González Tuñón, Alberto Guirri, Juan Carlos Lamadrid y Julio Huassi. El fondo musical está dado por dúo de piano y guitarra a cargo de Virgilio Expósito y José Canet.

Recojo dos partes del poema de Raúl González Tuñón “Muerte y entierro de Gardel”:

 

Cuando muere un cantor suele nacer un sueño

Y en algún mar distante se desploma un albatros.

De un loco azar, autor de esta ruina increíble,

Nació el más perdurable de los mitos porteños.

 

Y en otra parte dice:  

 

Siguió una noche llena de silencio… con música

Que puso alas al luto e inauguró el recuerdo.

Afuera y hacia el alba la calle estaba triste,

como un niño que encuentra un pajarito muerto.

La masa, como un denso, incontenible río,

seguía la carroza por las rutas queridas.

Un pueblo lo lloraba y cuando el pueblo llora

Que nadie diga nada porque todo está dicho.

 

El poeta  argentino Héctor Negro  ha grabado muchos de sus poemas junto a importantes músicos y cantantes. La música de los mismos es mayoritariamente  del guitarrista Osvaldo Avena, lo sigue en orden de cantidad Carmen Guzmán, pero, también las hay de Arturo Penón, Luis Stazo, Julián Plaza, Aquiles Roogero, Juan Carlos Cuacci, Raúl Garello, Eladia Blázquez, Domingo Moles y Carlos Cabrera.

Por ejemplo “Andar de a pié” c/ Carmen Guzmán:

 

Me gusta caminar,

andar de a pié por la ciudad.

Con pasos libres de elegir

Con quien reír, con quien cantar.

 

Mirar las cosas al trasluz

del corazón y detener

con la mirada la ansiedad

para gozar sabiendo ver.

 

No desdeñar ningún camino

donde se pueda presentir

que hay un paisaje por abrir,

algún milagro en qué creer,

una verdad por descubrir,

andando así: de a pié.

 

Tengo un registro de Juan Carlos Lamadrid diciendo sus propios poemas en compañía de Alba Solís con la ambientación de un cuarteto armado para la ocasión por el violoncelista Enrique Lanoo. Por otra parte Piazzolla, musicalizó varias obras de Lamadrid.

Más acá en el tiempo encontramos a Eladia Blázquez, a veces con cierta influencia discepoliana pero, algunas de sus obras adquieren el vuelo de poesía: A un semejante, Sin piel, Y somos la gente, son ejemplos representativos.

También cabría mencionar a Chico Novarro (el mismo del orangután). Nuestro Balance, El Último acto, Cordón, El Último round.

“Terminal” es otro de sus títulos:

 

Hoy vengo para estar presente en mi destino

Vamos ciudad

Abríme hoy que es otro día

Voy a bañarte de poesía

Con cosas que son tuyas

Tan tuyas como mías

 

Quiero verte más linda todavía

Porque vendrán los duendes

Los locos de la vida.

Existe un LD de 1980, con trabajos de Juan Carlos Tavera (Juaca-Tavera) con música del pianista Osvaldo Tarantino. Se llama “Esas cosas de barrio” y contiene 15 títulos de los cuales yo calificaría a varios como poemas (en un sentido ámplio. No es cosa de ponerse de academicista). El acompañamiento orquestal también está a cargo de Tarantino y los cantantes son  Néstor Fabián, Guillermo Galvé, Luis Filipeli, y Hernán Salinas. A estos se agrega, interpretando los textos, el actor Alberto de Mendoza.

Juan Cedrón, conocido como “El tata”,guitarrista argentino que desarrolló su carrera durante más 30 años en Francia, al frente de un cuarteto, ha musicalizado, mayoritariamente en formato tango, a varios poetas: Javier Villafañe, Francisco Urondo, Julio Huassi, Raúl González Tuñón, Antonio Machado, Julio Cortazar, César Vallejo, Juan Gelman, Leopoldo Marechal, Borges, Neruda, Bertold Brech….

Como podemos observar, poetas disímiles…Pero esto tiene una explicación:

Existen cosas en común entre varios poetas, aún de distintas generaciones y latitudes. Los rasgos más salientes que nos permiten vincular sus obras, más allá de los estilos y de la temática elegida, son la sinceridad y el compromiso social del escritor.

La cantante Patricia Barone  junto al guitarrista Javier González y su grupo, tienen en su repertorio y los han grabado (hace poco presentaron un nuevo disco), titulos de una nueva generación de poetas argentinos: Alejandro Szwarcman, en primer lugar, María del Mar Estrella, Enrique Morcillo, y Juan Carlos Muñiz, entere otros.

Y aquí, en nuestro país, los hermanos Peyrou (Juan y Beto), tanguisaron y grabaron poemas de Enrique Estrázulas.

Jorge Bonaldi, ha presentado varios de sus poemas, todos ellos con entorno tanguero. También lo hizo Daniel Amaro.

En 1989 apareció una cassette con poesías de Mario Benedetti dichas por la actriz Estela Castro. Estaban realizadas sobre música de piano y sintetizador con sonido próximo al tango.

 

Pero hasta aquí, y pido disculpas por la insistencia, la gran mayoría de los textos nombrados han sido musicalizados con cierta posterioridad a su creación.  Es decir que, en el correr del tiempo, se les ha escrito un acompañamiento musical a poemas, que estaban estructurados sin ese propósito.

Y hay muchas obras más que son tango en cubierta. Por ejemplo algunas de Jaime Roos. Yo recuerdo que Mauricio Ubal decía que el tango es como las vías del tranvía: si se raspa un poquito el hormigón… aparecen. En muchas composiciones pasa lo mismo: si las raspamos, si las despojamos de su revestimiento aparece el tango.

Por otra parte no me cabe duda de que, más allá del tango formal, hay lo que yo llamo un tango implícito. Está en el entorno. En el color de la ciudad, en su acontecer, en su movimiento, en sus  ruidos, en el ornato público.

Resulta imposible dejar de recordar a un querido autor compatriota, que  anduvo toda su vida persiguiendo a la poesía y algunas veces la alcanzó. Me refiero a Alberto Mastra.

También, unos cuantos poemas de Ignacio Suárez, han sido musicalizados y grabados, mucho de ellos por Yamadú Palacios.

Una autora argentina radicada en Montevideo, Alba San Juan, también tuvo algunos aciertos entre los que destaco “Esquina gris al sur”

También es digno de tener en cuenta lo que está haciendo un grupo actual: Mala Junta, que incluye en su repertorio y también las ha registrado, letras de Juan Muñiz, Alejandro Dolina, Jorge Alasta, Miguel Ángel Olivera, José Arenas y Fernando Cabrera. Casualmente, están en la etapa final del lanzamiento de un nuevo disco.

Y a propósito, dejé para mencionar casi al final, a Horacio Ferrer.

Más allá de algunas  críticas, que apuntan a un exceso de metáforas, no cabe la menor duda que en buena parte de la obra de Ferrer, encontramos poesía y de la buena. Esto ocurre principalmente en su sociedad creativa junto a Astor Piazzolla. Después de Piazzolla (cuando trabaja con otros músicos), mayoritariamente es letrista, el poeta aparece, pero más esporádicamente.

Es necesario destacar el CD “A la memoria del espejo” del año 2000, con 18 obras del poeta argentino, radicado en España, Claudio Serra Brum, grabadas por actores españoles sobre música de Luis Di Matteo.

Este disco se presentó aquí, en el Teatro El Galpón, promovido por la Embajada de España, con la presencia de sus protagonistas (el escritor y el músico), la participación del poeta Luis Bravo y mi intervención en lo referente a la relación de esa poesía con esa música.

Aclaro que la música no se escribió para el disco: La música ya estaba editada en Alemania, en los años 1984, 1985 y 1987.

El autor buscó una música ya existente que resultara adecuada para sus poemas. Buscó una afinidad artística de su planteo literario, con el fondo musical que fuera adecuado para formular su propuesta. Una afinidad en la elaboración y en la expresión.

¿Qué impedimento hay para que el arte literario (concretamente la poesía) y el buen  tango caminen juntos?

Ninguno.

Por el contario, el tango necesita letristas y si son poetas mejor. Que escriban buenas obras, trabajadas, bien elaboradas, con una estructura sólida.

Mientras no haya un desequilibrio en cuanto a la calidad de lo uno y lo otro, juntarlos, constituye lisa y llanamente un hecho cultural.

La música de tango se ha universalizado

La poesía es universal, universales son sus temas.

Parafraseando a José Ingenieros se puede decir de a la poesía, que.

 

En el terruño nada le es desconocido,

golpea en todas las puertas,

llama a todos los vecinos por su nombre,

se alegra con los bautismos

y se entristece con los duelos.

 


(*) Tanguedia es una publicación cultural de Tango y Ciudad del Río de la Plata / Segunda época.

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