Piazzolla y su relación con La Cumparsita


Por Ramón González

(Realizado con el apoyo del Fondo Nacional de la Música. www.fonam.org.uy) (*)

“La Cumparsita es,  sin lugar a dudas el tango más difundido, el que toda persona reconoce cualquiera sea su versión, el que se utiliza de icono para representar el género, el más grabado en la Argentina y en el resto del mundo”.

Ricardo García Blaya

El mismo investigador se pregunta: ¿Qué misterio esconden sus compases que lograron penetrar en el gusto de tanta y tan diversa gente?

Hace muy poco, el estudioso de estos temas Martín Borteiro, en una de las tantas entrevistas que le realizaron  por los cien años de La comparsita, expresaba conceptos concordantes a los vertidos por  Francisco Canaro en su libro “Mis bodas de oro con el tango” donde decía: (…) …tiene la particular virtud de que la estructura de su música se presta maravillosamente a ser enriquecida por orquestaciones de mayor vuelo, todo le viene bien a La cumparsita: armonías para violines, variaciones de bandoneones y otros importantes instrumentos, además de otros atrayentes efectos musicales, que los orquestadores y directores aprovechan hábilmente para lucimiento de su respectivo conjunto. Cada director de orquesta típica tiene su propio arreglo, su versión personal del celebrado tango. Y, orgullosamente, está persuadido de que su autorizada interpretación de La cumparsita, es la mejor que existe.

Por su parte Juan Carlos Legido en su libro “La orilla oriental del tango”, nos dice que  se trata de un verdadero fenómeno, que acaso no se necesitan muchas palabras para explicarlo porque emana del corazón de las multitudes, que se sintieron tocadas por la sencilla y prístina textura de su melodía.

Horacio Ferrer, en  “El Libro del Tango”, afirma: La Cumparsita ha sido objeto de toda clase de ornatos, producto muchas veces de las ejecuciones “a la parrilla”: contracantos, pasajes contrapunteados y variaciones de la más diversa invención. Algunos de estos aditamentos han sido, por así decir, institucionalizados; tal lo que ocurre por ejemplo con la variación para bandoneones ideada por Luis Moresco alrededor de 1930.

Veamos ahora lo que expresaba Héctor María Artola:

La tercera parte de La cumparsita es de Firpo, tomó algo de La gaucha Manuela. Era una marcha de estudiantes inicialmente, Minotto lo pasó a tango y se lo llevaron a Firpo, el que recalcó que se usaban de tres partes. Y así quedó bien. Matos Rodríguez fue un afortunado, porque Ferrazzano le puso el contracanto, el de El pañuelito. Este tango tiene algo precioso. Musicalmente le falta un compás, tienen que ser 16, y un técnico alemán, en Europa, nos contó lo que le faltaba. El técnico dijo: es acéfalo, sin cabeza. Matos hizo lindos tangos. La cumparsita y el Saint Louis blues de los americanos, identifican. La cumparsita tiene un misterio que no se explica con palabras. Es como lo que tiene la Mona Lisa.”

Hasta aquí todos más o menos de acuerdo; ahora, a partir de las declaraciones de Astor Piazzolla, en conferencia de prensa en Montevideo, ciudad natal de Matos Rodríguez, ya comienza  la polémica.  Piazzolla expresó en esa oportunidad que La cumparsita es el peor de todos los tangos, lo más espantosamente pobre del mundo…

Este tipo de manifestaciones explosivas eran frecuentes en Astor y muchas de ellas fueron fuertemente debatidas pero, él era así, de reacciones temperamentales de las cuales, a veces,  muy pronto se arrepentía.

No cabe duda que La cumparsita es un tango extremadamente sencillo pero que resulta placentero y pegadizo al oído. Se cuenta que Borges aseguraba que estando en Estados Unidos, le hicieron escuchar La cumparsita y se le cayeron unas gruesas lágrimas. Y que a él no le gustaba ese tango.

Homero Manzi, investigó la obra completa de Matos y concluyó en que hay  varias composiciones musicalmente más ricas que La cumparsita y también opinó sobre ésta: (…)  es, acaso, uno de los fenómenos musicales de nuestro arte popular… su éxito extraordinario se debe también, en gran parte, a la colaboración espontánea y anónima de miles de intérpretes”.

Y precisamente, uno de esos intérpretes fue Astor Piazzolla, quien declaró sobre la grabación de su  versión de 1957,  para el sello Music Hall  (a la cual críticos uruguayos llamaban despectivamente “La cumparzzolla”), que su propósito fue “vestir” la composición con un arreglo que la enriqueciera, que le diera mayor vuelo musical.

Piazzolla y la cumparsita

La primara vinculación documentada de Piazzolla con La cumparsita fue cuando era bandoneonista de la Orquesta de Aníbal Troilo y también arreglaba para la misma. El 5 de noviembre de 1943 la Orquesta grabó este tango (Sello RCA Victor 39403), con arreglo de Piazzolla y contando con él como instrumentista.

El segundo encuentro es cuando realiza un arreglo para la Orquesta del 46 que nunca se grabó conercialmente (existe un acetato actualmente inhallable). Respecto a esta Orquesta Boris Puga ha comentado:

Si bien en el principio, tiene influencias troilianas ya muestra ciertas particularidades que apuntan a la  definitiva personalidad de Piazzolla.  

En 1949, Piazzolla disuelve la Orquesta del 46, dedicándose al estudio de la música académica y teniendo como ingreso el producido por los arreglos que escribía para distintas formaciones de tango (entre otros, para Troilo, Fresedo, José Basso, Francini-Pontier) y por  la musicalización de películas (“Con los mismos colores”, “Bólidos de acero”, “El cielo en las manos”). A pesar de no tener Orquesta, pasa por un momento sumamente creativo. De esa época son Para lucirse, Prepárense, Contratiempo, Triunfal, Contrbajeando (autoría compartida con Troilo), Lo que vendrá, este último ya de 1954.

En 1950 regresa al estudio de grabaciones para acompañar a María de la Fuente y le ofrecen la oportunidad de grabar cuatro piezas instrumentales para el sello T. K. Arma una orquesta para ese trabajo y resuelve que uno de estos 4 títulos fuera La cumparsita. Está magníficamente arreglada y solamente, en muy breves pasajes, aún hace recordar sus arreglos para la Orquesta de Troilo.

Hay unos conceptos de Puga, que son sobre la Orquesta del 46 pero, en mi opinión, son válidos también para esta Orquesta ya que en ella se ven plasmados plenamente. (…)…Ofrece como novedad una división rítmica muy especial así como una personal acentuación en las frases musicales y una notoria vivacidad de expresión.

El disco que contiene La cumparsita es T. K.  S-5036/1951.

Se puede afirmar que esta grabación se encuentra en lo podíamos llamar una etapa de transición en la carrera de Piazzolla (entre el final de la Orquesta del 46 y el surgimiento del revolucionario Octeto Buenos Aires).

Esta orquesta estaba integrada por excelentes músicos como ser Leopoldo Federico, Hugo Baralis y Carlos Figari, entre otros.

Nos ubicamos en el año 1957. Piazzolla al frente de su Orquesta de Cuerdas  y con otra instrumentación vuelve a grabar La cumparsita.

Es notoria la evolución del tratamiento orquestal, siguiendo la lectura del espléndido arreglo, distinto al anterior y superándolo en estética musical.  Es que en el lapso transcurrido entre el registro anterior (1951) y éste, pasaron muchas cosas en la carrera de Astor: Ganó el concurso Fabien Sevitzky con la sinfonía en tres movimientos titulada Buenos Aires, cuyo premio era una beca para estudiar en Francia en el Conservatorio de París; renunció a la beca para tomar clases con la afamada maestra Nadia Boulanger, con quien encontró la confirmación de un camino a seguir. Mientra estuvo en París aprovechó bien su tiempo y formó una Orquesta con músicos europeos a la que dirigió y para la que compuso y arregló, habiendo grabado con ella 16 obras, (sólo dos no son de su autoría); conoció a Gerry Mulligan  y quedó impactado con su música, a su regreso creó el Octeto Buenos Aires , con una propuesta fermental, roturista, para el que arregló varias obras de las que terminó grabando 16, o sea, se nutrió con el aprendizaje ordenado, de lo que escuchó y de sus propias experiencias.

La grabación se encuentra en Music Hall 12033, LP, 1957.

Otro relacionamiento que Piazzolla tuvo con la composición  de Mattos Rodríguez, fue cuando el sello Polydor le propuso realizar en 4  Larga- Duración, “La Historia del Tango” (en base a selección de repertorio y arreglos del intérprete). Este proyecto quedó inconcluso ya que se grabaron dos discos “La  Guardia Vieja” y “Tangos de la Época Romántica”  (llegaron a registrase 4 títulos del tercer LD, “Los años  40”, que luego fueron editados).

Y otra vez, Piazzolla, decide grabar La cumparsita para la cual escribe un nuevo arreglo, para mi gusto magnífico, superior a los muy buenos que ya había hecho y que entre otras particularidades, (que sería extenso y engorroso detallar), muestra un hermoso solo de bandoneón y un no menos hermoso solo de violín.

El disco en cuestión es Polydor 27142, LP (stereo), 1967.

La Orquesta está integrada con la base del Quinteto de la época (Osvaldo Manzi (p), Antonio Agri (v), Oscar López Ruiz (g), Kicho Díaz (ct), Piazzolla (b, arreglos, dirección), más 12 violines, 4 cellos, 4 violas, vibráfono, campanelli y xilófono.

Situémonos ahora en Japón, en el año 1982. Allí se realizó el Concierto de Tokio (The Tokyo Concert- Les annees de maturité-). Los protagonistas son  Astor Piazzolla y su Quinteto más la legendaria cantante Ranko Fujisawa que cantó cuatro obras con el marco musical del grupo: Chiquilín de Bachín, Balada para un loco, Che bandoneón y La cumparsita. Esta actuación motivó un nuevo arreglo de Astor para el tango de Matos. En el 2004 se editó en Japón  la versión en vivo del concierto completo en 2 CDs. Y posteriormente, en 2012, salió al mercado, aparentemente otra toma, de  Edition Milan Music. 

Salvo ésta vez, Piazzolla, grabó La cumparsita siempre en formato Orquesta. Él, cada tanto, retomaba esta formación ya fuera orquesta típica o de cuerdas y bandoneón solista (la del 46, la que hizo para T. K. los 4 títulos instrumentales en 1951, la de París, la que grabó en 1956 /57 para los sellos T. K., Odeón y M. H., otra, que en 1957 completó con músicos uruguayos para grabar en el sello Antar de Montevideo y la que armó para registrar “La Historia del Tango” en Polydor, 1967).

A pesar de las declaraciones de Piazzolla está claro que de alguna manera La cumparsita lo atraía. Se sabe  que, por lo menos, la arregló 6 veces y la llevó al disco,  una, con la orquesta de Troilo, 3 con  sus propios conjuntos, sin contar el acetato de 1946, y las ediciones del Concierto de Tokio; (resulta imposible saber en cuantas oportunidades la ejecutó en público).

Quizá la atracción  esté en lo lineal, en lo simple de su estructura, lo que permite armonizarla de diversas formas por medio de novedosos arreglos, o sea, que  se presta para ser “vestida” a los efectos de lograr un cuerpo musical más armonioso. Porque ahí está el misterio  de  La comparsita como lo recalcan músicos e investigadores ya citados: Admite todo tipo de aderezos y estos son los que la han enriquecido.

Como cierre se transcriben expresiones de José María Otero, desde su página “Tangos al bardo”: Las declaraciones de Piazzolla fueron siempre más allá de su condición de genio de la música y están en la misma línea de un Borges o un  Maradona, en cuanto a que chirrían entre quienes los admiramos por sus condiciones musicales, literarias o deportivas.  Por eso,  vale la pena separarlas de su talento como creador e intérprete.

 


(*) Tanguedia es una publicación cultural de Tango y Ciudad del Río de la Plata / Segunda época.

 

 

 

 

 

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