Relación entre el tango, el blues y el flamenco


Por Ángel Mario Herreros

(Realizado con el apoyo del Fondo Nacional de la Música. www.fonam.org.uy) (*)

Desde hace un tiempo el tema me da vueltas por la cabeza, de modo que decidí escribir este artículo, que espero sea el borrador de un trabajo más grande, quizás un ensayo, a partir de un análisis más profundo del asunto, el material que pueda consultar y las críticas a este texto, que no pretende ser otra cosa que una mera enunciación de ideas.

En principio, parecería que no existe, entre estas tres especies, vinculación alguna y seguramente no la hay (o si existe no es evidente) desde el punto de vista estético, lenguaje musical, estructuras armónicas, base rítmica, incluso desde las pautas culturales de los lugares de los que estas formas musicales son originarias. Pero, a poco que repasemos su historia, comenzarán a aparecer algunas llamativas coincidencias. Por ejemplo:

 1) Los tres géneros musicales son híbridos.

El Flamenco se origina en la española Andalucía, fruto del mestizaje cultural de cristianos, judíos, musulmanes y gitanos.

El Blues nació en las comunidades afroamericanas del Sur de Estados Unidos, a partir de los “negro spirituals”, con el aporte de la música góspel, y más tarde rimas inglesas, baladas escocesas e irlandesas.

El Tango resulta de una fusión de milonga (que a su vez viene de la guajira cubana); tanguillo andaluz, habanera… para luego recibir influencias europeas, especialmente italianas… en este caso, el elemento negro, si lo hay, resulta poco significativo.

2) Los tres géneros adquirieron sus características definitivas casi al mismo tiempo, digamos en un lapso de tres o cuatro décadas, lo que en términos del devenir histórico los convierte casi en contemporáneos. Veamos:

En 1881 Silverio Franconetti, excelente cantaor, abrió el primer café cantante flamenco.

En 1884 Casimiro Alcorta compone el tango “Cara Sucia”, al que exhuma Francisco Canaro en 1916 para que, un año más tarde, le ponga letra Juan Andrés Caruso; en 1897 Rosendo Mendizábal escribe “El Entrerriano”; en 1898 Ernesto Ponzio compone “Don Juan”; En 1903 Ángel Villoldo escribe “El choclo”, al que Discepolín pone letra definitiva en 1947; en 1905 Enrique Saborido compone “La Morocha”, tango versificado por Ángel Villoldo.

En 1912 el músico W.C.Handy utiliza el término “blues”, quizás por primera vez en la historia del género, para referirse a un estado de ánimo depresivo, lo hace en su tema “Memphis Blues”, bautizando, quizás sin querer, a esta especie musical… dos años más tarde es compuesto el hermoso “St. Louis Blues”.

A título personal pienso que el flamenco antecede al tango y al blues, que luego aparecieron, en ese orden.

3) Los tres géneros conjugan música, canto y baile.

4) El Tango, el blues y el flamenco tuvieron, en principio, como instrumento básico y fundamental a la guitarra… de hecho en la actualidad este instrumento es casi excluyente en el flamenco y tiene un papel relevante en el blues.

5) Los tres géneros se estructuraron, en principio, a partir de compases binarios.

6) Tanto en la letra como en la música de los tres, predomina cierta tendencia a la melancolía.

7) Estas tres formas musicales dieron origen, a través del tiempo, a medida que evolucionaban, a una cantidad de variedades y subgéneros, con características bien diferenciadas:

El cante flamenco a “palos” como

– Fandangos de Huelva

– Tientos

– Sevillanas corraleras

– Mirabras

–  Romeras

–  Bulerías

– Caracoles

–  Tangos flamencos

–  Alegrías

–  Tarantas

–  Cartageneras

–  Malagueñas

–   Granainas

 

El blues a géneros como

– Jazz

– Ragtime

– Bluegrass

– Rhythm and Blues

– Rock and Roll

 

El Tango, que comenzó con un 2×4 similar a la milonga, mutó, con el tiempo, a un 4×8 y pasó de la Guardia Vieja a la Renovación Decareana, a la Transformación Piazzoliana, y por último al Tango Nuevo (aunque a título personal no creo que esta forma musical entre en el universo tanguero), a esta enumeración es imprescindible agregar el Tango Sinfónico pergeñado por Francisco Canaro y luego por Julio De Caro, y la particularísima vena creadora de Osmar Maderna.

EN CONCLUSIÓN: Es evidente que tango, blues y flamenco no son formas musicales genéticamente relacionadas, que son absolutamente diferentes, que sus historias y evolución son diversas…

Pero sostengo que hay entre ellos cierta conexión espiritual, cierta compatibilidad en el plano humano, digamos… ¿antropológico? y, por qué no, a nivel musical… teniendo en cuenta las coincidencias detalladas precedentemente.

Baste pensar en la maravillosa versión de “Nieblas del Riachuelo” por el cantaor Diego “el Cigala” junto al “Bebo” Valdez; en la recreación flamenca de “Nostalgia” por la cantaora Concha Buika…

Baste el recuerdo fantástico de Louis Amstrong cantando y tocando “Adiós Muchachos” o soplando su trompeta en una versión antológica de “El Choclo”…

Baste rememorar la virtuosa “Reunión Cumbre” entre nuestro Astor Piazzolla y uno de los músicos blancos del jazz más importantes y respetados: Gerry Mulligan.

Y si alguna duda tenía, se disipó con la experiencia personal… Durante mayo y junio de 2012 tuve la fortuna de viajar, una vez más, por Europa, tocando tangos y dando conferencias… A fines de mayo, en el Barrio Latino de París pude asistir a una jam session de jazz gitano… Luego, durante la noche del 4 de junio, en la Calle Molinos 5 de Granada, compartí una cena donde pude alternar con importantes guitarristas, cantaores y cantaoras locales, haciendo el humilde aporte de unos pocos tangos y milongas…

Luego de estas vivencias ya no tuve dudas en escribir estas líneas, con la íntima convicción de la existencia de un hilo conductor entre tango, blues y flamenco, que quizás obedezca a algo intangible… a su extracción netamente popular… y sabemos que los seres humanos tenemos las mismas penas, las mismas alegrías, los mismos miedos y esperanzas, cualquiera sea la constelación bajo la que habitemos.


(*) Tanguedia es una publicación cultural de Tango y Ciudad del Río de la Plata / Segunda época.

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