Sobre Alejandro Szwarcman


(Realizado con el apoyo del Fondo Nacional de la Música. www.fonam.org.uy) (*)

Por Héctor Negro

Nacido en Buenos Aires, en el barrio de San Cristóbal, es sin duda, uno de los más importantes letristas-poetas de tango surgido en las últimas décadas. En su condición de autor ha incursionado también en otros géneros como la balada y el folclore.

En estos últimos años, muchas de sus obras han sido grabadas por diversos intérpretes de distintas trayectorias y estilos, entre los que podemos mencionar a: Rubén Juárez, José Ángel Trelles, Marcelo San Juan, Carlos Varela, Patricia Barone, Caracol, Martín Alvarado, Marcelo Tommasi, El Berretín Tango, Mony López, Guillermo Guido y Susana Blaszko, por citar algunos.

Entre sus colaboradores musicales pueden mencionarse a Javier González, Pepe Motta, Reynaldo Martín, Ariel Prat, Néstor Basurto, Oscar Pometti, Carlos Andreoli, Edgardo Acuña, Juan Vattuone, Adrián Sacri Delfino, y con quien ha registrado mayor cantidad de obras: José Ogivieki.

Muchas de sus letras han sido publicadas en revistas especializadas, portales de Internet y en antologías compiladas por las editoriales Colihue y Basílico.

Sus actividades vinculadas con el tango se prolongan al medio radiofónico donde participó en programas de varias emisoras y en tareas docentes en las que se ha destacado coordinando distintos talleres de letras en varias instituciones de enseñanza y particularmente; especializándose en la rama de la cancionística, además de abarcar otros aspectos de la problemática y la historia del tango.

Varias de sus obras han sido premiadas en importantes concursos, desde el año 1995. Entre esas distinciones citaremos varios premios: en el Festival OTI (Primer Premio en el Festival OTI Argentina, finalista en el mismo en otra ocasión y finalista en el OTI Internacional), Primer Premio en el género Tango en el Fondo Nacional de las Artes, Primer Premio del Círculo de Poetas Lunfardos, Tercer Premio en el Festival de Tango-canción organizado por SADAIC (con su obra Pompeya no olvida, la cual se constituyó en la más celebrada y trascendente entre las premiadas) y otros similares reconocimientos en otros certámenes.

La aparición de Szwarcman en el panorama del tango constituye un innegable aporte para la poesía del género, sumándose su voz a la continuidad de los grandes y reconocidos creadores de todas las épocas del tango-canción hasta la epopeya de los gloriosos ’40 y, prolongada dignamente, por los poetas surgidos a fines de la década del 60 y durante los ’70. El conjunto de sus obras y su actividad ininterrumpida, se suman para desmentir el gastado latiguillo de los que ocultan su falta de sensibilidad y conocimientos repitiendo el ya anacrónico y cómodo lugar común de la ausencia de poetas y letristas, en las últimas décadas del tango.

La elección de su camino no ha sido la más fácil, ya que en su obra apuesta a la calidad artística en desmedro de la búsqueda del supuesto éxito a cualquier costo. Sus versos, además de reflejar a la ciudad de nuestro tiempo, se comprometen con la problemática del hombre actual y presentan originales enfoques y temáticas, manteniendo sin concesiones su fidelidad con el lenguaje poético sin apartarse de lo popular. Todo esto con un natural manejo del oficio de la canción.

Entre los títulos de su vasto repertorio, podemos citar, además de su conocido Pompeya no olvida: Tiempos modernos, Plegaria a mi ciudad, Pompeya para Diego era París, Réquiem para la última esquina, Tango en negro, Te llamaremos bandoneón, Ciudad de nadie, Adónde vas, Balvanera sin cielo y un etcétera que abarca una cantidad de obras que nos hacen pensar, con optimismo, sobre la poesía del tango de este tercer milenio que ya nos alcanzó.

Plegaria a mi ciudad

Hay un hueco en el silencio de mis manos,

una angustia trasnochada que amordaza mis ojeras

cuando escucho en la penumbra de mis barrios,

el silbido milonguero, el que espera y desespera.

 

Esa espera que atormenta la vigilia,

de los sórdidos fantasmas suburbanos,

silba un tango que conoce de tus sombras

y se cansa de llamarte siempre en vano.

 

(Estribillo)

Ciudad te pido, que no olvides mi canción

tangueame el alma, porque quiero ser tu voz;

una canción, una plegaria

que me libre de ser paria

entre tus ríos de veredas y balcón.

Ciudad, tirame si querés al devenir

de la vorágine imposible de vivir,

pero no ignores este ruego

ya no quiero ser el ciego

que al no hallarte, siente ganas de morir.

 

En los últimos presagios de la noche,

son mis pasos los que vagan entre el humo, confundidos

y tan sólo me rescata de mi muerte

cada luna, cada nido, de tus calles sin olvido.

 

Y si el ansia de soñar nunca es bastante,

vos abrime las heridas de mi anhelo.

Resurgime con tu amor de golondrina,

con tu antigua redención de tango en celo.

Ciudad te pido…


Publicado en www.todotango.con / Tanguedia (primera época)  Nº 71, mayo 2016.

(*) Tanguedia es una publicación cultural de Tango y Ciudad del Río de la Plata / Segunda época.

1 Comment

  1. Comentario de Szwarcman: Muy halagado. Sólo dos detalles y no quiero parecer desagradecido: 1) esa letra no es mía. Es de Patricia Ferro Olmedo. Figuro como co-autor sólo porque intervine corrigiendo unas pocas palabras. Y 2) La reseña de Héctor está un poco desactualizada, pero en fin, no sería un gran problema.

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