Sobre Nicolás Ledesma. Por Ramón González


Por Ramón González (*)

Pianista, compositor, arreglador y docente. Nacido en La Pampa, Argentina, en el año 1965.

Inició su actividad musical desde muy joven, siempre en el género tango. Viajaba constantemente a Buenos Aires y durante prolongadas estadías estudió con los maestros Horacio Salgán, Manolo Juárez, Guillermo Iscla y Juan Carlos Cirigliano; luego es radicó en forma definitiva en la capital del país.

Ha actuado en Montevideo en reiteradas oportunidades, entre otras, con el Sexteto Sur, de Buenos Aires, el Trío de Julio Pane y la Orquesta de Leopoldo Federico de la cual fue el pianista estable desde 1992 hasta la muerte del maestro (diciembre, 2014). Ha participado en grabaciones de  muchísimos conjuntos, por mencionar algunos, la Gran Orquesta Tango Vía, Quinteto Suárez Paz, Trío Julio Pane, Café de los Maestros, Libertango (junto a Gary Burton) a integrando la Selección Nacional de Tango. Fue además pianista de la Orquesta del Tango de Bs. As. Dirige sus propios conjuntos (orquesta, quinteto, cuarteto) con los que ha realizado varios CDs.: de los que se destacan “De tango somos” (cuarteto), “Meridiano Buenos Aires” (orquesta) y “Cuando llora la milonga” (orquesta). Su primer disco es de 2001, se trata de “Sueño de tango” que contiene en su totalidad registros de piano solo.

Ha compuesto varias obras: Buena vida, De tango somos, Había una vez, Luchar y existir (con Susana Rinaldi), Milonguero de siempre, Ruta 7, Sugestivo, Sueño de tango (con Leopoldo Federico).

Su estilo pianístico es una mezcla de Horacio Salgán y Carlos García.

El comienzo

Nicolás Ledesma, debutó a los once años, con una orquesta local, en un club de futbol de General Pico, La Pampa. Fue un verdadero desastre; repetí muchísimas veces un pasaje hasta que al final pude caer con la orquesta.

Su padre, que era conductor del ferrocarril y músico aficionado, adquirió un piano para una de las hermanas de Nicolás; un día se le rompió una curda y su padre se las ingenió para arreglarla. Cuando el afinador, que había vendido el instrumento, vio el trabajo, lo contrató como técnico en su negocio; Nicolás tenía cuatro años y recuerda que iba con su padre a todas partes: al ferrocarril y luego lo acompañaba a reparar algún piano, Ese fue un gran estímulo.

Su padre tocaba el bandoneón y pretendía que él lo acompañara. A los seis años ya hacían dúos hasta que un día lo escuchó un señor de apellido Benuzzi, que era pianista de la orquesta antes mencionada, y se propuso prepararlo para que entrara al conjunto en su lugar.  Los músicos tenían un promedio de edad próximo a los 70 años y tocaban arreglos a lo D’Arienzo. Benuzzi tenía ideas evolucionadas y quería hacer otra cosa. Para mí, con 11 años, tocar ahí era la gloria. Claro, después descubrí a Troilo, a Pugliese, a Leopoldo Federico, a Piazolla y me enloquecí.

Discípulo de Horacio Salgán

El padre le mostró el aviso de un diario que expresaba: “Piano fácil. Academias Yamaha. Horacio Salgán. Método fácil”. A la madre le gustaba Salgán pero él no lo conocía: Me compré un cassette y me maravilló. Le escribió expresándole su interés de tomar clases con él pero no recibió respuesta. Poco tiempo después Salgán fue a tocar a General Pico y como en el Teatro no había piano, hubo que alquilarle uno al padre de Nicolás y ahí tuvo oportunidad de hablar con él. Me prometió que esta vez me iba escribir e iba a acomodar sus horarios para darme clases pero…por supuesto jamás me escribió.

Entonces el padre lo acompañó a Buenos Aires y fueron a la academia, donde los recibió otro profesor y le pidió que tocara algo. Salgán apareció cundo me escuchó tocar un arreglo de “Romance de barrio” y accedió a enseñarme. Estudié con él durante dos años.

Pianista de Leopoldo Federico

Se comenta que Ledesma, rechazó por dos veces el ofrecimiento de Leopoldo Federico para tocar en su orquesta. Respecto a esto Nicolás cuenta que fue con su padre a la Viejo Almacén, y se cruzaron con Leopoldo: Mi papá se atrevió a decirle que yo tocaba el piano. Entonces Leopoldo, que estaba buscando un pianista, dijo “tráigalo mañana que le tomo una prueba”. A mí me parecía una locura, no me lo tomé en serio y falté a la prueba. En ese momento sentí que no estaba preparado.

En 1988, cuando Nicolás tocaba con el Sexteto Sur, Federico volvió a invitarlo. Yo me entusiasmé y ya me estaba probando el traje cuando el dueño del  local en que actuábamos me presionó diciéndome que si me iba se disolvía el grupo y otra vez tuve que declinar. Pero siempre quise tocar con Leopoldo y cuando en 1992 me enteré de que otra vez buscaba un pianista lo llamé, no iba a dejar pasar una vez más.

 Ya hacía nueve años que Ledesma era pianista de Leopoldo Federico cuando graba su primer disco solista respecto al mismo cabe transcribir íntegramente lo que él ha expresado, en una magnífica nota con Sandra de la Fuente, ya que muestra con total claridad sus gustos como intérprete y su manera de concebir los arreglos y el gran respeto que siente por el tango: El disco me lo propuso Gustavo Mozzi y acepté porque pensé que podía trabajar para el tango. A mí me gusta tocar de una manera que no quiero que se pierda. Me gusta conjugar estilos. Por eso en el disco trato de mostrar el estilo de Firpo, esa manera de tocar como si estuviera limpiando, pasando el plumero; también uso la escritura para elaborar alguna idea de origen más clásico y que se escuche el desarrollo de los motivos, a la manera de la forma sonata. Pero quiero respetar el tango, no quiero poner el acorde que se me ocurra para ser original. Me parece que los descubrimientos vienen sin que uno se lo proponga. Piazzolla no quería renovar el tango: era Piazzolla e hizo lo que le salió. Hay gente que por buscar cosas, deja de recorrer los caminos que hay que recorrer. 

Su  trabajo  más reciente

En el año 2015, Nicolás Ledesma graba el CD “Cuando llora la milonga”.

En octubre del mismo año se presenta con el formato Orquesta Típica  (que según él es la formación que muestra la más completa estética del tango), en el local Torquato Tasso, de Buenos Aires, abordando el repertorio del disco.

Opina que en este tiempo es difícil sostener una orquesta, la formación por excelencia del género, especialmente por lo logístico. Pero en realidad lo está logrado, principalmente con el apoyo y el compromiso de los músicos por tomar al tango como un medio de expresión maravilloso.

Buscamos un equilibrio entre el repertorio de la tradición y los temas propios. El público turístico, que llega al tango por moda, se lleva una impresión fuerte; y el que viene a escuchar música obtiene aquello que persiguió.
El conjunto está integrado por Pablo Agri (violín solista), César Rago (violín), Mario Fiocca (viola), Luciano Falcón (violoncello), Horacio Romo (bandoneón solista), Santiago Polimeni (bandoneón), Enrique Guerra (contrabajo) Nicolás Ledesma (piano, arreglos y dirección), María Viviana (voz) y cuenta con la participación, (en una pieza de su repertorio), de Nicolás Ledesma  (padre).
El repertorio está compuesto en parte, de versiones que había preparado para una gira que realizaron por Japón incluyendo el título que da nombre al CD más otros conocidos como ser Sentimiento gaucho, Canaro en París, Tierrita, La cumparsita, dos de Piazzolla: Adiós Nonino y Balada para mi muerte y algunas comosiciones propias entre las que se destacan A toda orquesta, en la comparte autoría con Leopoldo Federico, De tango somos, Bettita, Oiga pibe (dedicada a Carlos García) y Fueye amigo (dedicada a Aníbal Troilo).

Mi gran deseo es seguir con este proyecto de la orquesta, ha expresado, tuve la oportunidad de tocar en casi todas la agrupaciones de tango de las cuales aprendí y agradezco este momento de mi carrera que es el momento de expresar mi propia manera de sentir el tango.

Reflexiones finales de Nicolás Ledesma

El tango funciona en todos lados porque es una música que combina expresividad y libertad con una estructura sólida; a eso le suma una riqueza armónica y melódica que hace que sea bien apreciado en cualquier país con una cultura desarrollada.

El tango estuvo guardado mucho tiempo pero ahora está gustando en todo el mundo. De la mano de grandes compositores, arregladores e intérpretes se convirtió en una música con carácter universal, además del atractivo de la danza.


Fuentes:

Télam, Espectáculos, 21 de octubre, 2015

Clarín,  Espectáculos, 02 de mayo, 2002

Apuntes propios

(*) Tanguedia es una publicación cultural de Tango y Ciudad del Río de la Plata / Segunda época.

 

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